Hay una parte de la actividad productiva cuya prioridad es el beneficio social frente al económico. Son actividades encargadas de asegurar el acceso a unas condiciones de vida digna de la población desfavorecida por alguna circunstancia, mejorar el medio ambiente o estimular el desarrollo local.

Desde la discapacidad hasta la lucha contra la marginalidad o la pobreza, el sector que aglutina a estas empresas que pertenecen al ámbito privado pero cuya actividad redunda en lo social y tiene vocación de servicio público es lo que comúnmente de denomina  economía social, y que se integra dentro del tercer sector.

El carácter democrático del tercer sector

Según los datos ofrecidos por la Confederación Empresarial Española de la Economía Social (CEPES), sus asociados, entre los que se cuenta la ONCE o la Coorporación Mondragón o REAS (Red de Redes de Economía Alternativa y Solidaria), dan empleo a más de dos millones de personas en España de forma directa o indirecta (365.000 de forma directa) que representan el 10% del PIB en facturación. La Secretaría de Empleo añade que 10.000 personas han comenzado a trabajar en el último año en alguna entidad relacionada con la economía social.

Las empresas que integran la economía social son básicamente cooperativas, sociedades laborales, mutualidades, empresas de inserción, centros especiales de empleo, cofradías de pescadores, asociaciones de discapacidad o fundaciones. Los intereses que defienden este tipo de empresas tienen que ver con el desarrollo de lo local o la inserción de personas en riesgo de exclusión debido a una discapacidad o a unas condiciones socioeconómicas insuficientes.

Internacionalización de la economía social

Desde las cámaras de comercio se está impulsando un Plan de Internacionalización de la Economía Social para estas empresas que se abordará en cuatro ejes:

  • Foros en los que se explicarán las ventajas del mercado internacional para cooperativas y sociedades laborales
  • Análisis de los tipos de mercados que puedan suponer una oportunidad
  • Planes de internacionalización personalizados
  • Asesoramiento directo por parte de expertos

La importancia de las iniciativas que se enmarcan dentro de este tipo de economía está en auge. Son muy numerosos los foros y encuentros que desde diferentes perspectivas trabajan con el objetivo de mejorar las condiciones de vida. Estas actividades comprenden desde la pura asistencia de emergencia a la visibilización y empoderamiento de los colectivos a los que dirigen sus acciones.

Recientemente ha tenido lugar en el matadero de Madrid la IV Feria de la Economía Social y Solidaria, centrada en divulgar y fomentar este tipo de economía y facilitar el encuentro con un nuevo consumidor más responsable y ético, además de respetuoso con el entorno, en iniciativas que van desde las energías renovables a los seguros éticos o la cultura libre.

Apuesta desde Europa por la economía social

La Unión Europea también apuesta por el apoyo a este tipo de economía. En enero de este año se celebró en Bruselas el primer Foro Europeo de Economía Social y Solidaria, donde se resaltó el papel relevante que había jugado este tipo de economía durante la crisis y hasta qué punto podría suponer una alternativa de futuro por su carácter democrático y su capacidad de resistencia. Conforme a los datos que se manejaron en este foro, la economía social y solidaria es responsable de catorce millones de empleos, un  6,5% en toda Europa.

El Parlamento Europeo ha propuesto este tipo de economía para que ocupe un lugar estratégico en los planes de lucha contra el desempleo juvenil, tras valorar los datos aportados por CEPES a esta institución, ya que el 40% de los empleados en la economía social solidaria tienen menos de 40 años.