El desarrollo de la tecnología es imparable y afecta a todos los ámbitos del conocimiento. Hoy en día, los alumnos van a la facultad con la tableta o el portátil bajo el brazo. El profesor que da un dato sin haberlo comprobado antes, se arriesga a que se lo rebatan en el mismo momento en que lo difunde en clase. Esto no se veía hace muy pocos años. ¿Qué otros avances se instalarán en la vida universitaria?

El Informe Horizon analiza todos los años las tendencias del futuro de la educación superior. Os contamos las conclusiones a las que han llegado en 2015.

Lo que ya se está empezando a ver

La evolución del aprendizaje en línea es constante. Ya hay herramientas que dan analíticas de aprendizaje para poder adaptar el programa a los casos particulares. Las utilidades síncronas, como los chats o las videoconferencias, y las asíncronas, como correos, foros, etc., están cada vez más integradas, lo que permite una experiencia educativa más completa.

Se están imponiendo ya nuevas formas de estructurar la clase, como las fipped classroom, en las que los alumnos toman un papel activo en la construcción del contenido.

Se combina aprendizaje formal e informal. Las sesiones de la facultad se completan con webinars en directo, videos, foros y plataformas de formación independientes de los centros universitarios.

¿Qué pasará en dos o tres años?

El acceso al contenido se democratiza. Las plataformas cerradas se van extinguiendo y la tendencia es que se difunda lo máximo posible los contenidos y que se puedan modificar, que evolucionen con las aportaciones de los que los leen, en lugar de conservarlo intacto como sucede con los textos en papel.

Por otro lado, las métricas que arrojan las herramientas educativas empezarán a ser útiles para evaluar el aprendizaje a medida que maduren y se estabilicen.

Se abaratarán los costes de los sistemas de modelado de 3D e impresoras 3D. La distribución masiva de estos sistemas puede suponer un cambio de paradigma en la práctica de muchas disciplinas.

También se prevé la distribución masiva de tecnologías ponibles (wearable), como los relojes inteligentes, que cambiarán la forma de relacionarnos con el entorno digital.

Los que empiezan ahora la ESO: ¿qué encontrarán en la universidad?

Se espera que los cambios educativos sean mucho más ágiles, que la maquinaria de las autoridades académicas libere peso, y se facilite la modificación de los planes para integrar la innovación a tiempo.

Se crearán comunidades abiertas de colaboración, no solo en la estructura del aula, como ya sucede, sino en la propia estructura del centro universitario.

Se incrementarán los dispositivos que se conecten e interactúen con la Red. Se verán muchos más objetos con sensores, con chips integrados o que permitan monitorizar y manipular de manera remota, que creen un enlace entre el mundo físico y la web. Lo que se ha llamado el Internet de las cosas se desarrollará y se difundirá masivamente en los próximos cuatro o cinco años.

Estas son las tendencias, pero para que se impongan es necesaria una alfabetización digital. Todos los que participan en la comunidad educativa (administraciones, centros universitarios y docentes) tienen que estar al día de los avances para integrarlos eficazmente en la estructura universitaria. El informe se muestra pesimista con respecto a que esta actitud se instaure, y no cree que sea posible hacerlo de aquí a cinco años.

Este video es una muestra de cómo se van a integrar aplicaciones digitales con el mundo físico: