Cuando pensamos en un alumno de Formación Profesional lo más normal es que nos lo imaginemos con un mono azul de trabajo, posiblemente con las manos manchadas de grasa. Mecánico, fontanero, soldador… En masculino, claramente. Quizás mal estudiante, porque ya se sabe, los buenos van a la universidad… Pero a partir de ahora los estereotipos van a saltar por los aires.

O ese es al menos el objetivo del nuevo catálogo de títulos aprobado por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, que abre el abanico de la oferta a Técnico en Operaciones Subacuáticas e Hiperbáricas (para ser buceador profesional), Técnico Superior en Animaciones en 3D, Juegos y Entornos Interactivo. O Técnico en Video Disc-Jockey y Sonido, donde se aprende a “definir la forma y el contenido de sesiones de animación musical y visual destinadas al público en directo o en emisoras de radio, adecuados al gusto del público y de la dirección de la empresa, realizando acciones para su promoción”. Lo que en lenguaje menos administrativo se puede traducir como ponerse a los platos una noche de verano en una discoteca de Ibiza.

Hemos reseñado los ejemplos más rompedores, innovadores, sorprendentes, que cada cual le ponga el adjetivo que mejor le cuadre. La idea es ilustrar cómo ha cambiado, o se pretende que cambie, el cuento de la FP en España. En la línea del llamado Proceso de Copenhague, una estrategia de la UE en marcha desde 2002 que busca “mejorar el rendimiento, la calidad y el atractivo de la Formación Profesional en Europa”. Ello implica, entre otros muchos cambios, la incorporación de mujeres a este tipo de formación. Y la adecuación de la oferta a sectores productivos con futuro, y al territorio, a la comunidad autónoma en la que se imparta.

En Valladolid, un artista fallero (sí, sí, existe un Técnico Superior Artista Fallero y Construcción de Escenografías, dentro de la familia de Artes y Artesanías) no tendría lo que se dice mucho sentido. La web www.todofp.es ofrece un apartado de “últimos títulos” con 112 referencias. En las familias de administración y la gestión, comercio y marketing, energía y agua, imagen personal, hostelería y turismo, informática y comunicaciones, seguridad y medio ambiente o servicios socioculturales a la comunidad (con un Técnico en Atención a Personas en Situación de Dependencia).

Las próximas generaciones contarán con profesionales en aceites de oliva y vinos, acuicultura, energías renovables, estética integral y bienestar, aplicaciones multiplataforma (que corren en distintos sistemas operativos y dispositivos), robótica, interiorismo, gestión de alojamientos turísticos…

José Ignacio Wert, ministro de Educación, Cultura y Deporte, considera a la FP clave para que un país como España, con altas tasas de abandono escolar y un paro juvenil del 52%, salga de la crisis. Una FP atractiva y con salidas laborales. “En el tramo comprendido entre los 16 y los 19 años, el 79% de los jóvenes esta en desempleo. Y de ellos, el 71% ha abandonado tempranamente el sistema educativo”, recordaba hace unas semanas el ministro, que ve una relación entre “la baja empleabilidad y la escasa cualificación con la que salen del sistema educativo”. Por eso, insiste: “Los países en los que la tasa de incorporación de alumnos a la Formación Profesional es igual o mayor a la media de la Unión Europea, son países en los que la tasa de abandono escolar temprano es mas baja”.

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