Tener más de 130 en la escala Wechsler significa salirse de la norma. Aquellas personas que superan esta cifra en su cociente intelectual se considera que tienen una inteligencia excepcional. Según cifras de la OMS (Organización Mundial de la Salud) se calcula que un 2% de la población es superdotada. Concretamente la administración española considera tener altas capacidades a aquellas personas que poseen un cociente intelectual de 130. Este patrón está bastante cuestionado por los expertos porque no recoge la particularidad de las altas capacidades puesto que resulta insuficiente para abarcar la diversidad de la inteligencia.

Tenemos hasta nueve inteligencias diferentes

La inteligencia no se limita a una sola capacidad. El psicólogo estadounidense Howard Gardner considera que la inteligencia está integrada por distintas capacidades, es lo que se define como inteligencias múltiples de las que identifica nueve: lingüística, lógico-matemática, corporal-kinestésica, espacial, musical, interpersonal, intrapersonal, naturalista y existencial.

Conforme señalan diversos estudios las altas capacidades evolucionan si se apoyan y pueden llegar a desaparecer si no se incentivan. Se nace con un potencial que luego se van desarrollando en función de otros factores externos como son el apoyo que se recibe en las familias o el educativo. De hecho, tener altas capacidades no significa necesariamente tener un alto rendimiento académico. No proporcionar un tratamiento adecuado de las necesidades de este colectivo provoca que la tasa de fracaso escolar sea de hasta un 50% por encima de la población sin altas capacidades.

¿Soy un alumno con altas capacidades?

Solo el 10% de las personas con altas capacidades sabe que lo es

Uno de los problemas que complica el actuar adecuadamente son las dificultades para la identificación de las altas capacidades. Al no estar directamente relacionadas con el éxito académico o la precocidad frecuentemente pasan inadvertidos. Los motivos son varios como el desconocimiento, al no saber que existen medidas específicas para atender las altas capacidades. La negligencia en los centros educativos, bien por desconocimiento sobre cómo aplicar estas medidas o por la falta de preparación de los docentes. Finalmente también afectan las reticencias a reconocerlo por parte de las familias al estar socialmente estigmatizado el hecho de tener un hijo con altas capacidades. Solo un 10%  de las personas con un talento extraordinario sabe que lo es.

Se calcula que en España hay medio millón de personas con altas capacidades. La población que compone la educación no universitaria con estas características sería 180.000. De estos, solo 16.000 reciben atención especializada. Claramente hay una infraestimación de esta población lo que supone una debilidad para combatir el fracaso escolar al que muy frecuentemente se ven abocados.

¿Cómo se trata este tema en la escuela?

La evaluación y diagnóstico de los niños con altas capacidades corresponde a las comunidades autónomas. A petición o mediando un  informe del colegio en el que se exprese las características de estos alumnos.

  • Equipos de Orientación Educativa y Psicopedagógica (E.O.E.P. Generales y de Atención Temprana para infantil y primaria)
  • Departamento de Orientación, para los alumnos escolarizados en Educación Secundaria.

En España se apuesta por la flexibilización del itinerario formativo para estos alumnos. Es bastante habitual que se acelere el recorrido por los cursos. Lo normal es que los chicos con altas capacidades asistan a materias en cursos superiores una vez superadas las del curso correspondiente por edad (adaptación curricular) a través de un enriquecimiento curricular. Se pretende que vayan parejos la motivación del alumno y el nivel al ritmo del plan de estudios. Otras veces también se le da al alumno la posibilidad de saltar curso.

La flexibilidad y la creatividad potencian las altas capacidades

Según la información consultada, el sistema educativo ideal sería uno donde reinara la flexibilidad, escasamente sujeto a normas y que potenciara la iniciativa y la creatividad. La escuela actual no ofrece todavía las condiciones deseables para que una persona (niño) con altas capacidades pueda desarrollarse.

Los avances se van produciendo poco a poco. En la Comunidad de Madrid se ha implantado un modelo triádrico donde la familia, el colegio y los iguales (en la última edición se hace en estos últimos la diferenciación entre amigos tradicionales y virtuales) tiene una relación de interdependencia y se tienen en cuenta para facilitar los apoyos a estos niños.

La flipped classroom es uno de los métodos que mejor están funcionando con chavales de estas características. Su éxito  está basado en la consideración de que el alumno y sus necesidades estén en el centro y no dejar exclusivamente la generación de contenidos al profesor. Con el método de enseñanza tradicional la materia se ofrecen a toda la clase por igual. El niño con altas capacidades las adquiere enseguida y el resto del tiempo se aburre. En una flipped classroom los participantes ya vienen con los contenidos aprendidos y se utiliza e espacio y tiempo de la clase para seguir investigando, cada uno desde su capacidad, de forma colaborativa, resolviendo problemas y aflorando los talentos que cada uno tiene.