La Seguridad Social ha sentado en el banquillo a Deliveroo, la compañía británica de entrega rápida a domicilio, para demostrar que sus trabajadores mantienen una relación laboral continuada con la empresa y no pueden ser considerados como autónomos. Y la justicia les ha dado la razón. Con esta sentencia, el Gobierno ha ganado la primera gran batalla en la guerra que libra contra las llamadas empresas de la economía colaborativa.

La resolución, dada a conocer hace unos días, da respuesta al proceso que se inició en mayo en Madrid contra la empresa Roofoods Spain, responsable de la marca. Y concluye que los repartidores que trabajan para la compañía (los llamados riders) son empleados asalariados, aunque en su contrato figuren como trabajadores por cuenta propia. De cumplirse la sentencia, la compañía estaría obligada a pagar la Seguridad Social de los 532 repartidores que tienen en la capital.

De momento, los abogados de Deliveroo han recurrido ante el Tribunal Superior de Justicia de Madrid. Pero, sin duda, esta resolución ha marcado un antes y un después en la lucha contra este nuevo sistema de contratación.

Asociaciones, sindicatos, colectivos de trabajadores y la propia administración creen que estas compañías solo buscan mayores beneficios, precarizando al trabajador, pagando menos impuestos y sin cotizar por ellos. Pero ¿por qué es tan importante determinar si los trabajadores de Deliveroo, Uber o Glovo deben ser considerados como empleados asalariados o como autónomos? 

¿Qué son las empresas de economía colaborativa como Deliveroo?

La economía colaborativa es un término acuñado al inicio de este siglo y que se basa en utilizar la tecnología para el intercambio y uso de bienes y servicios a cambio de compartir gastos. Gracias a ella, los usuarios se pueden organizar para lograr un beneficio económico o social.

Entre los ejemplos de compañías nacidas al calor de estas nuevas formas de intercambio se encuentran las plataformas para compartir coche como Blablacar o empresas como Airbnb, que permite el contacto directo entre propietarios de viviendas que quieren alquilar sus inmuebles con usuarios que buscan pagar menos dinero que si se alojasen en un hotel. Así como las plataformas digitales de reparto a domicilio como Glovo, Deliveroo y Uber Eats.

Pero no todo es color de rosa en estos nuevos modelos de negocio. Se les acusa de competir con el empleo fijo, de precarizar el empleo, de denegar a sus trabajadores todos sus derechos, y de obligarles a hacerse autónomos para ahorrarse los costes de la seguridad social y posibles indemnizaciones, que es de lo que se acusa a Deliveroo.

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¿Qué es un falso autónomo?

“El falso autónomo es un asalariado encuadrado fraudulentamente en el RETA (Régimen de la Seguridad Social para Autónomos), que no responde a la autonomía que define al trabajador autónomo” nos explica Celia Ferrero, vicepresidenta ejecutiva de la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA). “Es decir, no tiene medios de producción propios, ni ostenta la dirección y control de su trabajo. Y además se le exige exclusividad”.

Según datos del INE, en nuestro país hay 187.000 autónomos que dependen de un solo pagador. Se les denomina TRADE (Trabajador Autónomo Económicamente Dependiente). De ellos, se calcula que habría unos 100.000 falsos autónomos. Porque no todos los que trabajan para una sola empresas son falsos autónomos. Por ejemplo, los transportistas con vehículo propio y tarjeta de transporte están obligados por el Estatuto de los Trabajadores a estar de alta como autónomos, aunque trabaje para una única empresa. Lo mismo que los agentes comerciales y de seguros que tienen su propio contrato de agencia.

A través de un informe, la Asociación de Trabajadores Autónomos  ha dado a conocer los cambios que se han producido en los últimos años. En 2008 un 80% de los falsos autónomos trabajaban para la construcción. Ahora la mayoría trabajan en comunicación, reparto de comida, industria cárnica y profesiones liberales como arquitectura o abogacía.

Desde ATA han pedido la creación de un registro TRADE (trabajadores económicamente dependientes), donde el autónomo se registre obligatoriamente e indique su condición de TRADE y la empresa o grupo empresarial al que factura al menos el 75% de sus ingresos.

Por su parte, la Asociación Española de la Economía Digital (Adigital), de la que son miembros Glovo, Uber Eats y Deliveroo, ha presentado una Propuesta normativa en materia de trabajo en plataformas digitales, que aboga por calificar a estos profesionales como trabajadores autónomos, así como por revisar el régimen de TRADE.

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¿Cómo afectará esta sentencia a las relaciones laborales?

La guerra jurídica para aclarar si los riders deben ser considerados como autónomos o asalariados se libra en todo el mundo, no solo en España. Pero nuestro país que más ha judicializado este problema sin legislarlo previamente.

Para Celia Ferrero, “La precariedad no está asociada a ninguna figura laboral en concreto. Se puede ser indefinido y tener unas condiciones precarias”. Cree que en España aún nos cuesta entender lo que es el trabajo complementario o esporádico. Algo extendido en el resto de Europa para conseguir ingresos extra, pero que aquí aún no se entiende. “Sólo trabajamos al terminar la universidad, y los particulares parece que no pueden generar ingresos sino es a través de las fórmulas tradicionales de empleo. De hecho, incluso hay reticencia ante la existencia de autónomos” afirma.

Desde las propias empresas de delivery se pide una nueva legislación laboral para el trabajador independiente de plataforma, que recoja un modelo similar al que ya se aplica en Francia. Un modelo en el que las plataformas ofrecen una serie de protecciones y beneficios a los empleados, pero manteniendo el estatus de trabajador autónomo, sin hacerlos asalariados.

En Reino Unido hay una categoría de trabajador denominada worker que está siendo utilizada, junto con el self-employee y el employee, como instrumento para dar encaje a las relaciones de trabajo en las plataformas. Y a nivel europeo, la UE ha aprobado recientemente una Directiva relativa a unas condiciones laborales transparentes y previsibles en la UE, que afectará a las plataformas.

Hasta el momento los diferentes juicios que se han celebrado en nuestro país han tenido un resultado desigual. Por eso esta sentencia contra Deliveroo, la que ha afectado a un mayor número de estos empleados hasta el momento, puede señalar por dónde se encaminarán las relaciones laborales en el futuro.

En opinión de la vicepresidenta de ATA, “la sentencia de los riders de Deliveroo es importante para mostrar lo que no se debe hacer”. Pero también advierte de la poca agilidad con la que se está actuando. “Dado los tiempos de la justicia, los casos juzgados en base a la operativa de esta plataforma poco tienen que ver con la actual de las plataformas. Son empresas que avanzan muy rápido y adaptan su modelo de negocio de forma continua. Ninguna de ellas es igual u opera igual hoy que hace dos años”.