Este curso comienza con una preocupación añadida para los alumnos que acaban la ESO y el Bachillerato en 2017. ¿Se terminará de aplicar la LOMCE? Y, en tal caso, ¿cómo serán las reválidas? Todavía no hay una contestación segura a estas dos cuestiones que preocupan no solo a los estudiantes, sino también a los profesores y a los centros docentes, que no saben cómo planificar con seguridad el curso.

El Consejo de Ministros aprobó a principios de agosto el decreto por el que se regulan las evaluaciones finales de Educación Secundaria Obligatoria y de Bachillerato de la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE). Esta ley se ha ido implantando por etapas, este sería el tercer curso de aplicación.

Esta ley educativa está siendo especialmente polémica por la introducción de las reválidas al final de los ciclos. Se trata de exámenes generales que evalúan los conocimientos del alumno sobre toda la etapa cursada y que confirman su titulación. El pasado curso se hicieron los primeros exámenes de la reválida de primaria. En 12 de las 17 comunidades se decidió no aplicar la evaluación con todos los criterios establecidos por el Ministerio. Este curso, que empieza con una gran incertidumbre por la situación política, promete ser aún más polémico en caso de que se lleve adelante la ley.

¿En qué consisten las reválidas de la ESO y el Bachillerato?

Los alumnos que terminen 4.º ESO (15 y 16 años) y los que acaben 2.º de Bachillerato (17 y 18 años) se enfrentarán este curso a los exámenes de reválida. Este año ninguna de las dos pruebas determinarán que se consiga el título, eso será a partir de 2018; pero la de Bachillerato sí será la que puntúe para acceder a la universidad, en sustitución de la hasta ahora Prueba de Acceso a la Universidad (PAU).

Aunque ya está aprobado el real decreto, todavía no se conocen todos los detalles de cómo serán las pruebas. Además, no será una reválida igual para todo el país, las comunidades podrán organizar las evaluaciones y fijar las preguntas. Sin embargo sí se pueden adelantar algunas características:

  • El examen de 4.º de la ESO se centrará en siete materias: cuatro troncales, dos opcionales y una que elija el alumno, que no podrán ser ni Educación Física, ni Religión ni Valores. La nota se determinará en un 70% por la media de las notas que se hayan obtenido en ciclo y en un 30% por la calificación de la prueba. Podrán presentarse al examen los alumnos que hayan suspendido hasta dos asignaturas, siempre que no sean Lengua ni Matemáticas.
  • La prueba de 2.º de Bachillerato será muy similar a la de la Selectividad. Entrarán ocho materias: cinco troncales, dos opcionales y una específica (que no sea de nuevo Educación Física, Religión o Valores). Igual que con la Selectividad, el 60% de la nota será la media de los dos cursos de Bachillerato y el 40% restante la calificación obtenida en el examen. A diferencia de la PAU, los estudiantes no solo tendrán que prepararse el último curso, sino todo el Bachillerato. Para hacer el examen deberán tener todas las asignaturas aprobadas.

Por otro lado, ya se ha anunciado que no se publicarán los resultados de la prueba de Bachillerato para evitar que se hagan rankings por centros. Las notas se comunicarán a los centros de estudios.

La polémica está servida

Hay muchas voces críticas con la aplicación de la LOMCE. Según declaraciones a Europa Press del filósofo experto en educación José Antonio Marina, el sistema de evaluación de la LOMCE es “precipitado e improvisado”. Marina ha intentado sin éxito que los partidos lleguen a un acuerdo mediante una hoja de ruta. Estos son algunos puntos calientes de la reforma:

  • ¿Tendrán que someterse los alumnos a esta reforma? De aquí a que finalice el curso esta ley podría ser derogada por el partido que entre en el Gobierno.
  • ¿Habrá prueba específica para entrar en las universidades? El Consejo de Ministros aprobó que no fuera obligatorio someterse a una prueba específica de las universidades, aunque si la universidad quiere, puede ponerla. Nueve universidades ya han comunicado que no harán examen para que los estudiantes estén tranquilos, se trata de las universidades de Cantabria, Castilla-La Mancha, Extremadura, Baleares, La Rioja, Navarra, Oviedo, País Vasco y Zaragoza. En las comunidades de estas universidades, se ha llegado además a otro acuerdo. Hasta ahora, la Selectividad constaba de una prueba general de cuatro exámenes, que sumaban 10 puntos, y una específica que elegían los alumnos con la que podía subir hasta los 14 puntos. De momento no está detallado este punto en el real decreto aprobado y puede que hasta finales de noviembre no se sepa nada. En estas comunidades no se modificará este aspecto, lo que proporcionará mayor tranquilidad a su alumnado.
  • ¿Se respetarán las diferencias de cada comunidad? El Consejo Escolar del Estado se ha quejado de que no se ahonda demasiado en las diferencias que existen entre las 17 autonomías. Hay 13 comunidades que han criticado abiertamente el sistema. Por el momento, la Generalitat de Cataluña y la Comunidad Andaluza ya ha mostrado su intención de no cambiar la prueba de final de Bachillerato.