De los trabajadores que fueron contratados el año pasado, únicamente el 3% consiguió su puesto a través de una empresa de trabajo temporal. El porcentaje de los que lo lograron a través del antiguo INEM y actual SEPE fue aún más bajo, tan solo el 1,8% de ellos. Analizamos el porqué de esta falta de eficacia en los servicios públicos de empleo. Sin descartar ninguna vía, los portales como Infoempleo pueden salvar las dificultades de otros intermediarios y proporcionarte la oportunidad que estás buscando.

Los datos se recogen en la última submuestra de la Encuesta de Población Activa. El hecho es que la cifra de contratados gracias a la intermediación del Servicio Público de Empleo Estatal ha aumentado una décima con respecto al año anterior, que fue del 1,7%. Sin embargo, desde el inicio de la crisis ha caído en picado. En el 2007 el porcentaje de desempleados que conseguía un puesto a través del antiguo INEM fue del 3,2% y ha ido bajando año tras año. En 2012 se registra el mínimo histórico, con un 1,6%. El máximo se alcanzó en 2014, cuando llegó al 2%.

El Consejo de Europa llama la atención sobre la poca eficacia del SEPE

Según un informe del Comité de Derechos Sociales publicado a finales de enero, los servicios públicos de empleo son ineficientes. En este documento se destacan dos factores que, en opinión del Comité, influyen negativamente:

  • La cantidad de dinero que se destina a financiar agencias de empleo privadas. Cifran esta cuantía en 30 millones de euros. Lo que les parece más grave es que no haya un sistema de evaluación que dé cuenta de la eficacia de tales compañías. Además, esta forma de subvencionar la intermediación podría estar obstaculizando la colaboración público-privada.
  • El recorte del personal contratado en los últimos cinco años. Según las conclusiones del informe, esta es una de las medidas que han tenido un mayor impacto negativo para el funcionamiento de las políticas de empleo.

antiguo INEM

Las políticas activas activan el empleo

El SEPE no está dedicado únicamente a regular y costear las prestaciones por desempleo. Pero sí es, con mucha diferencia, la actividad donde se va todo el presupuesto.

La partida destinada a financiar el cometido de este organismo se divide en políticas activas y políticas pasivas. Estas últimas engloban el cobro de las ayudas. Las políticas activas se refieren a acciones como orientación profesional, realización de un itinerario personalizado, ofrecer técnicas de búsqueda de empleo o concertar tutorías personalizadas.

Pues bien, según un reciente informe publicado por la Fundación de Esudios Económicos (Fedea), a nueve de cada diez parados que cobraban prestación contributiva o subsidio por desempleo no se les aplicó ninguna medida de política activa. El porcentaje baja a siete de cada diez en los casos en los que se está cobrando la Renta Activa o el plan Prepara. Es decir, estos planes sí cuentan con una mayor intervención de políticas activas.

Los datos que ofrece este documento son bastante negativos en cuanto a la aplicación de políticas activas para acabar con el paro. Pero también arroja alguna cifra positiva que muestra la eficacia de este tipo de acciones. Entre otras, se percibe una clara subida de la eficacia en la orientación profesional a desempleados de larga duración en los años del 2013 al 2015. Concretamente, la tasa de salida del desempleo aumenta en torno a un 25% el trimestre después de recibir el servicio de Técnicas de Búsqueda de Empleo para los parados de larga duración en el periodo 2013-2015. Sin embargo, se produce un retroceso sustancial en otro tipo de políticas activas, como las tutorías individuales, las técnicas de búsqueda y el itinerario personalizado, que es prácticamente inexistente. Estos servicios en muchos casos se han traspasado a las agencias de colocación.

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