Tener un perfil académico que se ajuste a la oferta de empleo hace que se pueda estar entre los candidatos seleccionados para un buen puesto de trabajo. Pero no todo el mundo llega de la misma forma a una entrevista. Gran parte de lo que compone el bagaje de habilidades, competencias, actitudes o experiencia vitales se obtiene gracias a los recursos educativos y culturales que las familias han podido dar a sus hijos. Desde la posibilidad de viajar para estudiar en otro país y tener una visión más amplia del mundo hasta el entramado de relaciones sociales.

Si a un alumno se le ofrece la posibilidad de estudiar secundaria en Estados Unidos, su nivel de inglés estará muy por encima de aquellos compañeros que no hayan podido realizar una estancia en un país anglosajón. No tener libros en casa o padres que lean e incentiven la lectura puede facilitar un abandono escolar temprano… Según los expertos, los estudiantes que consiguen estudios superiores y proceden de ambientes socioculturales más desfavorecidos deben hacer más esfuerzos para conseguir un empleo adecuado a su potencial. La especialización a través de un máster o un posgrado tras graduarse es otro escollo que deben salvar en jóvenes de procedencia más humilde y que contribuye a la desigualdad de oportunidades.

La importancia de contar con una buena red de contactos profesionales

En este sentido, también es importante mencionar la red de relaciones sociales a la que se tiene acceso y que pueden ser fuente de oportunidades laborales. En las familias con más recursos estas redes permiten contactar con personas con cargos influyentes dentro de las organizaciones. En las de universitarios que proceden de familias trabajadoras, los lazos con personas con puestos relevantes se dan con menor frecuencia o incluso no se producen, con lo que llegar con los propios recursos es más difícil. El resultado de estas desigualdad de oportunidades puede ser el desperdicio de talento y engrosamiento de las cifras de subempleo.

Sobre este hecho está fundamentado el programa de mentoring “Apadrina el talento”, impulsado por la Fundación Príncipe de Girona. Esta iniciativa plantea acciones de voluntariado corporativo para acompañar en la búsqueda de una oportunidad laboral a universitarios que sean la primera generación con estudios superiores en la familia.

Directivos y altos cargos ponen a disposición de estos recién graduados su red de contactos y experiencia profesional desde la posición influyente que ostentan con el objetivo de aminorar la brecha de oportunidad laboral en jóvenes que carecen de esas redes. Ayudan a aportar la información privilegiada que no se adquiere durante los estudios universitarios. El programa consta de seis meses de acompañamiento y otras actividades de mentoring, consejos para entrevistas e incluso de vestimenta adecuada.

El voluntariado corporativo centrado en el mercado laboral

Aupar para facilitar el acceso al mercado laboral a personas que pertenecen a colectivos con mayores dificultades de entrada al mundo del trabajo es la actividad principal del voluntariado corporativo.

Los altos índices de desempleo juvenil mueven a las empresas a dirigir sus esfuerzos en RSC en proyectos de inserción laboral para alejar de la exclusión a jóvenes sin recursos, como el proyecto Coach de la Fundación Exit; dirigidos a fomentar el acceso de las mujeres a las empresas tecnológicas, como Girls in Tech; la plena integración de universitarios con discapacidad, a través del Proyecto Unidos de la Fundación Adecco, o impulsando y acelerando iniciativas empresariales que nacen en las universidades. ¿Tiene tu empresa alguna iniciativa de mentoring?