La ergonomía es la ciencia que se ocupa de buscar la mejor forma de adaptar los puestos de trabajo a las características anatómicas y psicológicas de los empleados para mejorar su salud mientras desempeñan sus tareas. Analiza los hábitos y las posturas  que se adoptan al trabajar y qué implicaciones tienen sobre la salud.

Estar muchas horas sentado, como ya se sabe, es muy perjudicial para la estructura músculo-esquelética del organismo. Una gran mayoría de trabajadores pasa la mayor parte de su jornada laboral en la silla frente a un ordenador lo que suele derivar muy frecuentemente en dolores de espalda, sobretodo, en la zona del cuello y las lumbares.

Por ley, las empresas deben garantizar que las labores se realizan dentro de los parámetros establecidos para procurar una buena salud laboral y evitar o minimizar los riesgos sobre la salud que el trabajo a diario puede provocar. Pero hay compañías que van más allá y quieren destacar y añadir un plus al cuidado de la salud de sus empleados.

Salud laboral como objetivo de engagement

Es una forma de garantizar que la plantilla desarrolla su tarea de la forma más beneficiosa para su bienestar. En la guerra por el talento estos cuidados se tienen muy en cuenta porque favorecen el compromiso con la empresa.

Así pasa en los centros de la tecnológica Apple. En el recién estrenado Apple Park se proporciona a los empleados lugares de trabajo con escritorios en los que se puede trabajar de pie. El interés es dar la opción de cambiar de postura durante la jornada y combinar tiempos en los que estar de pie con otros en los que se puede permanecer sentado. La cuestión es no permanecer en la misma postura demasiado tiempo para evitar las lesiones clásicas que padecen los oficinistas.

Esta medida no solo contribuye a mejorar la circulación sanguínea sino que también provoca que se quemen más calorías, según concluyeron en un reciente estudio en la prestigiosa Clínica Mayo en Minnesota (EEUU). Estar sentado todo el día tiene consecuencias directas sobre todo el organismo pero, sobre todo, en los músculos de los glúteos y la espalda por lo que es conveniente fortalecer esa zona con ejercicios específicos y relajarla con estiramientos. Permanecer de pie un tiempo prudencial durante la jornada también mejora la tasa de ataques cardíacos, apoplejías y diabetes.

¿Trabajar sentado o de pie?

No obstante, ya se sabe que trabajar de pie todo el tiempo tampoco es saludable ya que favorece la aparición de varices, entre otras dolencias. Al estar de pie la tensión desaparece en cuello y hombros pero se intensifica en piernas y pies.

Rutinas que mejoran el cómputo final de bienestar

Mientras se dirime si el uso de estos escritorios es tan ventajoso para la salud como dicen es conviene incluir en la rutina una serie de prácticas beneficiosas para estar sanos.

  • No pasar más de una hora seguida sentados frente al ordenador. Es aconsejable levantarse cada 60 minutos aproximadamente y dar un pequeño paseo para estirar los músculos y alejar la vista del ordenador.
  • En la medida de lo posible hay que evitar mantener posturas durante mucho tiempo. Aprovecha para subir escaleras en vez de tomar el ascensor o comunicarse con los compañeros cara a cara en vez de hacerlo online. Darse un paseo durante el descanso.
  • Durante el tiempo que se permanezca sentado hacerlo de forma que la espalda ocupe por completo el respaldo de la silla y los hombros y cuello estén relajados. Ayudará mantener una postura de noventa grados en los brazos mientras se teclea y que la pantalla quede a la altura de los ojos o incluso un poco más abajo.

Cuidado de la alimentación también en la oficina

Y ya que estamos metidos en salud laboral, digamos que es recomendable beber agua, a ser posible del grifo para ser también respetuosos con el medio ambiente cuando se está en la oficina, y tomar frutas  como tentempié. Se contribuye de una forma fácil al aporte diario de vitaminas que el cuerpo necesita.

Establecer hábitos saludables en el puesto de trabajo será fundamental para mejorar el bienestar a lo largo del día. Las empresas deben proporcionar los elementos necesarios para mejorar las condiciones de trabajo en las que se desempeña una actividad para evitar el desgaste en la salud que el propio trabajo genera. Pero también hay que apelar a la responsabilidad en la gestión de la propia salud.