Los años de trabajo afectan a la salud. Años de utilizar el ratón y el teclado, de hacer un movimiento repetitivo frente a una cadena de montaje, de agacharnos y levantar peso o el trato con personas difíciles o conflictivas pueden hacer que la salud se vea deteriorada y que enfermemos si no se cuida de ella.

Sin llegar a esto, las conversaciones frente a las máquinas de café están llenas de quejas: dolores de espalda, de cabeza, de cuello, picor de ojos, mal humor y estrés laboral aquejan día a día. Un buen sistema de prevención de las posibles dolencias que implica un puesto de trabajo hará que éstas disminuyan. Se ahorrarán costes, se mejorará el clima laboral y la imagen de la empresa. Además, hay que cumplir con la legalidad vigente en materia de Seguridad y Salud en el Trabajo (SST).

La legislación en este campo se aplica a nivel europeo. Por este motivo, la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo se ha preguntado en qué medida se realiza un trabajo de evaluación de riesgos laborales en las empresas europeas. Para ello ha realizado una encuesta a centros de trabajo en 36 países. Éstas son algunas de las conclusiones que se han extraído.

Nivel de implantación de planes de SST

Un 76% de las empresas encuestadas (más de 50.000) realizan evaluaciones periódicas sobre el estado de salud de los empleados. Nueve de cada diez consideran que es una buena práctica y aquellas que no las acometen argumentan, por una parte, que son riesgos ya conocidos y, por otra, que no generan problemas de importancia.

Estas evaluaciones se llevan a cabo por la propia empresa, como realizan en gran número las empresas danesas (76%), o se contrata el servicio a una empresa externa. En el caso de España, solo el 11% de los centros de trabajo utiliza a personal interno para evaluar los riesgos relacionados con la salud.

Prácticas que ponen en riesgo la salud

El mayor riego al que se expone la salud en el desarrollo del quehacer diario es tener que tratar con clientes, pacientes o alumnos difíciles. Así lo estiman el 58% de los centros de trabajo consultados. Está considerado un riesgo de tipo psicosocial y su evaluación es bastante reciente. Se encuentra entre los riesgos “emergentes”. En cuanto a los riesgos que pueden provocar molestias de tipo físico, se habla de riesgos de tipo musculoesqueléticos. Los más comunes, según el informe, son las posturas que producen cansancio o dolor, o los movimientos repetitivos con los brazos o las manos.

Medidas que reducen el riesgo

Para reducir y prevenir estas dolencias de forma consensuada por los diferentes especialistas en salud laboral, se aboga por la puesta en práctica de las siguientes medidas:

  • Definir las funciones de cada puesto
  • Planificar adecuadamente el trabajo
  • Realizar pausas y descansos durante la jornada laboral
  • Procurar condiciones ambientales saludables
  • Recompensar a los trabajadores por un buen rendimiento
  • Fomentar la participación de los trabajadores
  • Que los trabajadores controlan su propio trabajo (autonomía)

Sin embargo, pese a que existe un conocimiento amplio de las causas y un 90% de las empresas consultadas admite que la evaluación es una forma útil de gestión del riego, una de cada cinco reconoce que tiene dificultades para gestionarlos de una manera eficaz.