El año ha dado comienzo con una nueva subida del salario mínimo interprofesional (SMI). El Ejecutivo y las principales organizaciones sindicales y patronales firmaron la semana pasada en el Palacio de la Moncloa un acuerdo para el incremento en un 4% de la retribución mínima por jornada completa en el 2018.

Subida del SMI condicionada a la marcha de la economía

El acuerdo comprende un plan trianual de subidas de esta retribución de referencia hasta 2020, año en el que se prevé fijar la subida en su máximo del 10% hasta alcanzar los 850 euros. Sin embargo, aunque la subida de este año está garantizada, 736,01 euros mensuales en 14 pagas, no será es así para los próximos años ya que el gobierno marca dos condiciones para que se produzca la subida del SMI en el futuro: que el crecimiento real del PIB sea, al menos, del 2,5% y que el número de nuevos afiliados a la Seguridad Social supere los 450.000 anuales. En caso de no cumplirse se abrirá un proceso de negociación con los interlocutores sociales.

Los datos de este año satisfacen los condicionantes del acuerdo. El PIB se incrementó en 2017 en un 2,5% y el número de nuevos cotizantes creció en más de 600.000 respecto al pasado año, según los datos del Ministerio de Empleo. Pero las previsiones en cuanto al PIB del país no son muy optimistas. El crecimiento calculado por diferentes organismos internacionales auguran entre un 2,3% y un 2,1% para el año que viene, por debajo de lo estipulado, lo que empujaría a una nueva negociación.

En el año 2011 se congeló por primera vez el SMI en España con el gobierno de Rajoy. Tras una serie de años donde el porcentaje de engrosamiento del SMI oscilaba entre el 0,5 y el 1%, motivado por la crisis, el año pasado se aprobó el aumento de un 8%, el máximo en treinta años. Así pues, la cantidad fijada para el 2017 pasó de los 655 euros a los 707 euros al mes.

El SMI lo cobran cinco millones y medio de personas

El SMI, es un indicador de referencia para comparar economías, más concretamente, la calidad de vida de los ciudadanos de un país. Además, ayuda a garantizar que los salarios no sean excesivamente bajos. La Carta Social Europea recomienda que el salario mínimo sea un 60% del salario medio. En España se cobró de media 1.878 euros (brutos)/mes en el 2016. Correspondería, según este documento, el cobro de un SMI de unos 1000 euros de salario neto, cantidad que reclaman los sindicatos.

Del incremento del SMI se beneficiarán 5,5 millones de trabajadores, que son los que actualmente perciben este ajustado sueldo. Sin embargo, esta medida no afectará a la subida salarial del resto de trabajadores. Aún así, los firmantes esperan que sea una de las medidas que empuje a la mejora salarial de todos los empleados.

sube el salario mínimo

No todos los países europeos establecen un SMI

No todos los países europeos garantizan por ley una retribución mínima a sus trabajadores. Reino Unido, Alemania o Irlanda han implantado esta norma recientemente en su legislación. Pero países como Dinamarca, Italia, Chipre, Austria, Finlandia y Suecia no establecen un salario mínimo por ley para sus trabajadores. La negociación entre sindicatos y patronales son las que acuerdan salarios justos para cada sector.

Para el resto de países de la UE, Eurostat, la agencia estadística europea, hace una clasificación en tres grupos teniendo como referencia la cuantía del SMI. En el grupo 1 se incluyen los estados cuyos salarios mínimos fueron inferiores a 500 euros. Países como Bulgaria, que ha aumentado su retribución a más del doble respecto a 2008, Hungría o Polonia, el mayor del grupo con  473 euros mensuales.

Al grupo 2  pertenecerían aquellos cuya retribución mínima es mayor que 500 euros pero menor que 1000 euros/mes (calculado en bruto). Este es el grupo al que pertenece España y, por último, el grupo 3, aquellos que tienen un SMI superior a 1000 euros, categoría en la que se inscribe Francia, Reino Unido  o Luxemburgo, el estado con el mayor salario mínimo de la UE con 1999 euros al mes.

Según esta misma fuente, todos los países de la UE incrementaron su SMI desde el 2008. A excepción de Grecia que en 2012 se vio obligada a reducir esta retribución por mandato de la troika europea a raíz de la profunda crisis en la que se sumió.

Ante este acuerdo de mejora del empleo el Ministerio señala los beneficios de la medida en tanto en cuanto el aumento del SMI significa la reducción de la brecha salarial entre hombres y mujeres y con colectivos en riesgo de exclusión. Las organizaciones empresariales por su parte confían  en que la subida del salario mínimo hará aflorar a la legalidad el trabajo de la llamada economía sumergida.