Dejar una empresa en la que se ha estado unos años trabajando forma parte de la vida laboral a determinadas edades. Puede que haya sido por causa de un despido o bien porque se ha encontrado un trabajo mejor. La cuestión es que hay ciertos trámites y plazos de preaviso que en caso de no cumplirse, por cualquiera de las partes, tendrá consecuencias directas sobre lo que se perciba en la liquidación.

Los convenios o los contratos establecen cuándo se preavisa

Cuando a un trabajador se le notifica el despido es necesario cumplir con el plazo establecido de preaviso. Normalmente está definido por convenio o viene especificado en el propio contrato laboral. En caso de que no se haya concretado en ninguna de estas posibilidades, el Estatuto de Trabajadores establece que serán quince los días de preaviso con los que deba notificar a un trabajador el despido. Si la empresa lo prefiere, en lugar de avisar con antelación podrá pagar esos días de preaviso, que se incluirán en la liquidación, más conocida como finiquito.

No es obligatorio marcar un plazo de preaviso en todos los tipos de contrato. Por ejemplo, en los contratos temporales, al estar concretada la fecha de finalización, no existe plazo de preaviso. Básicamente porque la relación laboral con la empresa se acaba, no por medio de un despido, sino por una no renovación del contrato.

Cuando se produce un despido por causas objetivas, por ejemplo cuando una empresa alega pérdidas de forma continuada y se ve obligada a despedir a un trabajador, y se notifica la finalización del contrato con el debido plazo, el trabajador tiene derecho a disfrutar de seis horas semanales dentro de su jornada laboral para emplearlas en encontrar un nuevo puesto. Por contra, en los despidos disciplinarios, los que se producen por indisciplina o acoso, no se exige un plazo de preaviso, por lo que no hay derecho a indemnización si la empresa no avisa antes.

En el supuesto de que no se haya cumplido por parte del empresario el plazo de preaviso, el trabajador podrá reclamar el pago de una cantidad equivalente al salario por cada día incumplido de preaviso.

¿Tiene que dar preaviso el trabajador si causa baja voluntaria?

La relación entre el trabajador y la empresa puede extinguirse por la baja voluntaria del trabajador. Este también tiene obligación de comunicarlo a la empresa. El plazo suelen ser también quince días. El empresario puede exigir daños y perjuicios si el trabajador no notifica a tiempo su marcha. La empresa puede penalizar esta falta descontando un día de salario por cada uno que no se ha avisado o descontando del finiquito la parte proporcional de paga extra. Este particular suele venir descrito en el convenio y, en caso de trabajadores muy cualificados, puede venir detallado en el propio contrato.

Preaviso en Europa

Sobre la comunicación acerca del despido un caso curioso es el de Alemania. La ley alemana no contempla las indemnizaciones por despido pero otorga unos plazos de preaviso muy amplios. Estos plazos están en función de la antigüedad que tenga el trabajador en la empresa. Por ejemplo, a un trabajador que lleve dos años en una empresa se le notificará el despido con un mes de preaviso. Este largo plazo es lo habitual en muchos países europeos como Dinamarca, que notifica el despido con noventa días de antelación. En el Reino Unido sucede lo contrario, se emplea una semana por cada año de antigüedad en al empresa.