Prisas, carreras, estrés o presión son palabras que aparecen de forma habitual en el día a día. A veces hace falta pararse y respirar. En este sentido, dentro de los cursos de formación o de las actividades que se realizan en algunas empresas para mejorar el estado de ánimo de sus trabajadores se encuentran los talleres de risoterapia.

Esta terapia está enfocada a mejorar tanto el estado psicológico como físico de las personas, a romper con la rutina y mejorar la respiración. Tomarse la vida con humor no siempre es fácil y a veces hay que obligarse a hacer una parada. La risoterapia no es algo nuevo y algunos expertos apuntan que su origen puede remontarse a la antigua Asia. Incluso señalan que la risa de Buda (aquella que sale del diafragma) sería una acción que va más allá de lo físico y se apoya en lo espiritual.

Esta práctica llegó incluso hasta la gran pantalla. Quizá el ejemplo más recordado sea Patch Adams. El personaje que interpretó Robin Williams en 1998 está basado en un médico real, que creía que la terapia de la risa podía ayudar a los pacientes con cáncer. Adams, que vivió su infancia en una base militar fuera de Estados Unidos durante la II GM, decidió dar un giro en la forma de tratar a los pacientes. Su legado lo sigue perpetuando hoy el Gesundheit! Instituto, que se define como “un proyecto de atención integral médica basada en la creencia de que no se puede separar la salud de la persona de la salud de la familia, la comunidad, el mundo, y el sistema de atención de la salud misma”.

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No hace falta llegar a estar enfermo para poder beneficiarse de esta terapia. Por ejemplo, la Escuela Navarra de Risoterapia ofrece cursos para el control del estrés, el rendimiento o el optimismo para empresas. En otros centros, como la Escuela de Risoterapia de Madrid organizan un curso bajo el nombre de Reir para Vivir que dura una mañana y en el que buscan crear un tiempo para liberar tensiones a la par que mostrar emociones. En la mayoría de las clases, la dinámica se crea en grupos pequeños para que sea más fácil desinhibirse y crear un espacio agradable. Las actividades que se organizan pueden ir desde técnicas de relajación, hasta actividades de representación de papeles o juegos para facilitar la expresión de emociones.

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Desde que la risoterapia se convirtió en una práctica popular existen estudios científicos que discuten la base médica de esta práctica. Sin embargo, aunque no sirva para curar enfermedades, sí que entre sus beneficios pueden encontrarse prácticas para mejorar la respiración, combatir el estrés o luchar contra el insomnio. Un alto en el camino para disfrutar y, sobre todo, para reírse.

Imagen portada: Nika bajo licencia CC

Imágenes interiores: Manuel Nieves y Chris Hunkeler bajo licencia CC