“La mayoría de la gente tiene aversión al riesgo (…) lo que significa que tienen que ser recompensados por tomarlo. (…) Cada vez que hacemos o no hacemos algo hay un algoritmo de riesgo/recompensa que se está calculando en nuestro cerebro. Sin embargo los emprendedores están todos fastidiados. Ellos no necesitan ser recompensados por el riesgo, porque ellos de hecho ven la utilidad en el riesgo en sí mismo, en otras palabras les gusta la aventura”.


Con estas palabras Michael Arrington, fundador de TechCrunch, divagaba en su blog sobre las similitudes entre emprendedores y piratas. Supusieron la mecha que encendió los motores del European Pirate Summit, una cita de emprendedores europeos que este septiembre celebra su segunda edición. “El post de Arrington ayudó a Renania del Norte-Westfalia (Alemania), y especialmente a nuestra ciudad, Colonia, a establecer un próspero escenario emprendedor” asegura Waldemar Hein, cofundador y relaciones públicas del evento. Es difícil pensar que unas simples palabras puedan impulsar la actividad emprendedora de una región, pero escuchando a este joven alemán da la impresión de que es posible, él mismo es el vivo ejemplo.

En estos momentos Hein está muy ocupado. Prepara su tesis de final de máster, ultima los detalles del Pirate Summit y atiende a la prensa con motivo de este evento. Los precedentes son buenos y las expectativas, altas. La anterior edición fue considerada por la prensa especializada como el “evento tecnológico del año” o el “renacimiento de la escena tecnológica europea” así que para esta nueva cita quieren poner toda la carne en el asador.