Los especialistas definen la resiliencia como la capacidad de iniciar un nuevo desarrollo tras un trauma. En este sentido, la crisis del coronavirus está desencadenando situaciones que pueden llegar a ser traumáticas. Desde las más graves como la pérdida de seres queridos hasta las que tendrán un impacto duradero sobre nuestras economías. ¿Cómo poder activar la resiliencia para afrontar las situaciones?

La resiliencia, una capacidad que tiene que ver con los demás

Algo muy importante en cuanto a la resiliencia es que tiene un componente colectivo fundamental. La capacidad para superar situaciones traumáticas depende tanto de donde se parte como de los apoyos con los que se cuenta para salir de ellas. Las investigaciones en esta materia han concluido que los niños que han sufrido situaciones difíciles, incluso dramáticas, pero que han recibido un apoyo incondicional por parte de alguien, sin necesidad de que sea un progenitor, consiguen sobreponerse y superar el trauma.

Por eso es importante en primer lugar:

1. No quedarse solo, buscar apoyos en otras personas con situaciones similares o con otros compañeros o trabajadores que hayan quedado en las mismas circunstancias. Generar redes de solidaridad en las que puedas encontrar ayuda y donde poder ayudar. La clave está en construir espacios de seguridad gracias a los cuales poder reforzar la autoconfianza.

2. Analizar la situación y ver qué potencialidades se tienen y dónde está el margen de mejora (piensa en si sería necesaria algo de formación). Busca cómo satisfacer las necesidades, y establece prioridades para reajustarlas a las nuevas circunstancias. (¿has probado a hacer un DAFO?) Seguramente hay que ir de forma progresiva y teniendo muy en cuenta sacar el día a día. Pero sin dejar de mirar al horizonte hacia el que se aspira.

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3. Mantener a raya el pánico. Confiar en las propias capacidades y en que se puede recurrir a diferentes iniciativas. Incluso crearlas puede ser muy motivador (y agotador, prueba siempre a hacerlo con apoyos). Trabajar la gestión emocional es clave en estas situaciones en las que la impulsividad puede jugar malas pasadas haciendo que se adopten decisiones erróneas que se pagarán a largo plazo.

4. Hacer ejercicio de optimismo. No será fácil, pero si se consigue analizar en positivo se pueden aportar soluciones alternativas a los nuevos problemas. Si se mantiene una mirada abierta será un buen motor para la creatividad. Practica el pensamiento lateral o fuera de la caja.

5. Ponerse en marcha, tomar la iniciativa y mantener una actitud proactiva. Sin renunciar al necesario periodo de aceptación de la situación para asimilarla. Es importante reconocer lo que ocurre, hablar de ello y analizar las opciones que se tienen. Pero regodearse o alargar este momento excesivamente no ayuda a darle una respuesta.

Las personas que han vivido situaciones traumáticas suelen generar un alto grado de empatía por otras personas que pasan por su misma situación. Muchas impulsan iniciativas altruistas. Si algo puede enseñar esta crisis es que su solución no parte de algo individual, si no que hay que dar una respuesta colectiva.