No hay nada mejor que cambiar de una empresa a otra por iniciativa propia y sin malos rollos. Sin embargo, muchas veces no es así. El motivo del cambio es un mal ambiente, malas condiciones laborales, mala praxis, mala salud… A cada persona le rodean unas circunstancias distintas. Por eso vamos a hacer dos grandes grupos para que puedas contestar adecuadamente en una entrevista: cuando la explicación es sencilla y cuando hay que pensar dos veces la respuesta.

Una entrevista de trabajo conviene preparársela con cierta estrategia. Lo que los reclutadores quieren saber con la pregunta sobre el motivo del cambio de empresa son, entre otras cosas, las posibilidades de que la situación se repita en caso de que te contraten. Si una empresa busca una plantilla estable y retener el talento, probablemente no quiera contar con personal que se le pueda ir en cualquier momento.

Cuando la explicación es sencilla

Esta pregunta puede ser muy fácil de responder en dos casos. En primer lugar, cuando no hay mucho que explicar y la respuesta no va a requerir matizaciones ni te va a dejar en mal lugar. Por ejemplo, venir del paro. Es decir, cuando la empresa entiende que la circunstancia que ha motivado que presentes tu candidatura es muy ocasional y se explica por sí misma.

En segundo lugar, cuando el motivo es mucho más complejo, no da tiempo o no te apetece exponerlo en una entrevista y la empresa difícilmente se va a enterar de él si no se lo cuentas tú directamente. Aquí pueden caber miles de circunstancias. Véase: mantuviste una relación sentimental en la antigua empresa que no llegó a buen puerto y te obligó a tomar esta decisión. En este tipo de casos, no es que tengas que mentir, pero podrías centrar tu respuesta en algo más sencillo y que también sea cierto. Por ejemplo, hablar de lo que te motiva del puesto o bien del reto profesional que supone, o de la estabilidad que te da, o de las posibilidades de crecimiento…

Respuestas adecuadas para una entrevista de trabajo

Céntrate en un motivo y desarróllalo un poco con los datos que conoces de la empresa. Una respuesta posible puede ser “sois un referente en el sector y me gustaría formar parte de una compañía donde puedo crecer como profesional” o bien “buscaba una empresa más pequeña, donde el ambiente fuera más familiar y tener la oportunidad de observar cada fase que interviene en el proceso global”. No hay una respuesta estándar, lo suyo es que la adaptes a la empresa que te entrevista.

Cuando hay que pensar dos veces la respuesta

Hay que pensar bien la respuesta cuando se sabe que darla puede tener una implicación negativa. Por ejemplo, en tu anterior empresa cometiste un error cuando estabas al frente de un proyecto que dejó en mala posición a la compañía. En tu sector las noticias vuelan y, tarde o temprano, la empresa que te entrevista se terminará enterando. ¿Cómo lo afrontas? En este tipo de casos tienes que preparar una contestación muy clara y corta que no te deje en mal lugar. Contar la verdad y reconocer un error puede hacerte escalar puestos si lo enfocas de la manera adecuada. Todo el mundo los comete y tú ya has aprendido de esta experiencia. Eso es lo que tiene que quedar claro, tu seguridad y la confianza que transmites al contarlo.

Otra posibilidad es que te encuentres en un mal ambiente o que quien coordina tu trabajo te hace la vida imposible. Ya hemos comentado en otras ocasiones que una entrevista tiene el tiempo limitado y no vas a poder exponer el caso en condiciones, por lo que corres el riesgo de que te malinterpreten. Así pues es preferible hacer una mención breve, algo como “teníamos puntos de vista distintos a la hora de abordar objetivos, pero en esta empresa tengo noticia de que las cosas se hacen de otra manera”, o bien “había un ambiente tan competitivo que no dejaba espacio para las relaciones humanas, y yo estoy más a favor de un trabajo cooperativo con objetivos comunes que nos lleven a crecer, tal como tengo entendido que hacéis en vuestra empresa”.

La cuestión es que no se queden con la idea de que eres una persona conflictiva, sino que saber resolver las situaciones con asertividad. En líneas generales, conviene poner el acento en el valor positivo que te ofrece la empresa a la que estás presentando tu candidatura y pasar un poco por encima de lo que te sucede en la empresa que quieres dejar atrás.