La renta básica universal es una propuesta que gana cada vez más partidarios. Desde los más liberales a los de tendencia más progresista. La renta básica, también llamada renta básica incondicional o ingreso ciudadano es un ingreso económico por parte del estado, en la mayor parte de las ocasiones, de la que se beneficiarían todas las personas en situación legal en un país, sin distinción de ingresos o condicionalidad alguna. No debe confundirse con la renta mínima que sí está sujeta a condicionantes para ser beneficiario de ella (bajos ingresos, discapacidad, desempleo, …)

¿Cómo se financiaría la Renta Básica Universal?

Daniel Raventós, profesor de economía de la Universidad de Barcelona es uno de los defensores de lo que consideran una inmediata solución a la pobreza. Junto con el catedrático de Economía Aplicada de la UAB Jordi Arcarons y el director de servicios de planificación en el Área de Derechos Sociales del Ayuntamiento de Barcelona y profesor en la Escuela Superior de Comercio Internacional-Universidad Pompeu Fabra, Lluís Torrens, forman parte de la Red Renta Básica creada con el fin de divulgar, argumentar y despejar dudas sobre su posible implantación en nuestro país.

Los integrantes de la Red de Renta Básica creen posible su financiación de mediante una gran reforma del IRPF. Calculan que si el 20% de las personas más ricas soportaran una carga impositiva mayor sobre el IRPF se beneficiaría al restante 80% más pobre y la riqueza quedaría mejor repartida.

Derecho a obtener 7.471 euros anuales

Si llegara a instaurarse esta medida, todos los ciudadanos mayores de edad tendrían derecho a recibir por parte del estado una asignación de 7.471 euros anuales (622 euros al mes). Los menores también recibirían un 20% de esa cantidad, el 1.494 euros. Esta asignación funcionaría como un mínimo al que tiene derecho todo el mundo. A partir de ahí se establecerían un IRPF fijo del 49%.

La renta básica de cada ciudadano regularía los ingresos que obtiene cada cual sumando, en el caso de que no se llegara a la cantidad fijada (7.471 euros) y restándola en el caso de personas que superaran muy por encima esa cantidad.

La presión sobre las arcas públicas no sería tanta porque se eliminarían otras prestaciones monetarias como son los subsidios y prestaciones por desempleo o las becas.

Tener asegurado un mínimo además, contribuiría a mejorar las condiciones laborales en general ya que nadie se vería obligado a aceptar trabajos mal pagados.

Por otro lado aseguran que se incrementarían la innovación y el riesgo en el emprendimiento ya que lanzarse a una aventura empresarial no sería jugársela a todo o nada.

Otro de los argumentos defiende que la incorporación intensiva de las máquinas a los procesos productivos generará una mayor riqueza con un menor esfuerzo laboral lo que facilitará la implementación de esta asignación directa a la que se tendría derecho por el simple hecho de ser ciudadano de un país.

Pros y contras de la renta básica

Por el contrario, los detractores de esta medida piensan, por un lado, que es difícilmente financiable y que penaliza a los empleados que ganan alrededor de 20.000 euros anuales y no tienen hijos. Se considerarían dentro del grupo de los ricos y la presión impositiva sobre sus rentas sería injusta.

Opinan que ese reparto de parte de las rentas de los más ricos a través de un impuesto tan alto es un abuso por parte del estado y que el dar por ganado un salario mínimo fomentaría la ociosidad.

Critican que se están minimizando los efectos nocivos que tendría esta disposición en el resto de los ámbitos de la economía como por ejemplo, la probable subida que se producirían sobre los precios hasta el punto de dejar sin efecto los beneficios de la Renta Básica.

A pesar de ello organismos internacionales como la OCDE ya piden que se exploren estas medidas como ya se hace en países como Finlandia u Holanda porque consideran que el actual sistema de protección se está quedando obsoleto.

El Estado de Alaska es el ejemplo más antiguo de implantación de la Renta Universal. En el año 1976 se creó el Fondo Permanente de Alaska con el objetivo de repartir entre la población parte de los beneficios generados por la comercialización del petróleo. Desde el año 1982 cada habitante de este estado recibe una asignación mensual proveniente de este fondo. El último año ha sido de unos 2.072 dólares (1600 euros). Para sorpresa de algunos, el mercado laboral, ha mantenido su tasa de empleo a tiempo completo durante el período.