Los regalos son una tradición navideña. No tiene que haber nada oscuro en recibir un detalle de un proveedor en estas fechas. Tampoco en mostrar cortesía con un cliente mediante un presente. El riesgo de que este tipo de acto se convierta en delito está en la mesura.

Conscientes del riesgo que supone para la reputación de una empresa que su plantilla se deje querer demasiado o bien que ofrezca obsequios demasiado generosos, las compañías cuentan muchas veces con un código ético en el que determinan los límites de este tipo de transacciones. En esta clase de documento se suelen facilitar los datos del departamento o persona de contacto que sabrán dirimir cómo actuar cuando el documento no recoja claramente cierta práctica.

Qué tipo de delito se puede cometer cuando los regalos se exceden

No siempre se trata de un objeto físico con determinado valor en el mercado, en ocasiones son estancias o viajes, comidas lujosas e incluso dinero o invitaciones de contenido socialmente no aceptable. Los códigos éticos suelen recoger todo este tipo de situaciones para definirlas como actitudes que han de rechazarse y denunciarse internamente. Llegado el caso, la denuncia también se tramitaría de manera externa.

Si no hay código, vale una norma muy sencilla: un regalo debe ser desinteresado; cuando está destinado a recibir o proporcionar un trato de favor o influir indebidamente sobre una decisión comercial, pasa a ser un soborno.

Delitos que pueden estar detrás de enviar o recibir regalos

  • Tráfico de influencias: recibir u ofrecer una recompensa a cambio de influir indebidamente sobre alguien del funcionariado público.
  • Cohecho o soborno: ofrecer una recompensa en forma de favor a una persona del funcionariado público o a una tercera relacionada con esta.
  • Conflicto de interés: se da cuando una persona no decide de manera imparcial sobre una decisión comercial en relación con clientes y proveedores.
  • Corrupción en los negocios: cuando un proveedor condiciona una decisión comercial de manera indebida mediante un presente. Se considera un delito grave.
  • Corrupción entre particulares: recibir u ofrecer una recompensa o servicio para favorecer indebidamente las decisiones comerciales.

Qué son las prácticas normales de cortesía

Una decisión comercial no se ve condicionada por un bolígrafo corporativo. Hay regalos que se consideran prácticas de cortesía y es muy frecuente ofrecerlos en fechas navideñas. Por lo general, son presentes de valor económico moderado que muchas veces llevan la marca de la empresa y, por tanto, pueden juzgarse como un vehículo de promoción. Con respecto al valor económico, hay empresas que detallan en su código ético una cuantía determinada. Por ejemplo, FFC, BBVA o Inditex establecen un límite anual en conjunto de 100 a 150 euros.

Hay dos factores que suelen acompañar a lo que se consideran prácticas normales de cortesía. Por un lado, que el presente se ofrezca o se reciba de forma abierta y transparente. Por otro, que se considere una práctica habitual en el sector en el que se desenvuelva la empresa.

Los regalos de Navidad