¿Te has planteado que a la hora de hacer tu CV cada elección que tomas habla de tu personalidad? Esto puede ser una gran ventaja. Pero si no está lo suficientemente cuidado, también es un gran inconveniente. Una errata que señale cualquier versión de Word, es un descuido que no será bien visto. ¿Quién dice que no vayas a poner el mismo cuidado en tus tareas? Tú sabes bien que no es así, pero la única información que tienen los reclutadores sobre tu personalidad es tu CV (y la carta de presentación, que no debe faltar nunca).

Matices que debes cuidar en tu CV

Te proponemos que revises bien tu currículum antes de enviarlo. Imprímelo. Puede que haya reclutadores que sigan viéndolo en papel, y eso también debes tenerlo en cuenta. Ahora presta atención a los siguientes aspectos:

1. La estética

El CV es lo primero que entra por la vista. La primera impresión, que dicen que es la que cuenta. ¿Qué tipo de letra has elegido? ¿Es demasiado grande o demasiado pequeña? Puedes seleccionar un tipo de letra con terminaciones como la Times New Roman o una sin terminaciones como la Arial. En cualquier caso, no elijas una letra que sea muy original porque suele dificultar la lectura. La originalidad la puedes dejar para los títulos de los apartados. Puedes atreverte a meter color, pero intenta que sean dos tonalidades que peguen. No emplees un montón de colores si no tienes costumbre, es difícil que quede bien. Los espacios en blanco también determinan el aspecto de tu CV. Hay que conseguir que el documento “respire”, es decir, que no estén todos los huecos llenos de texto.

2. La foto

Estamos hablando de un CV para España. Si vas a enviarlo a otros países, infórmate de si es habitual incluir una foto de perfil. Por ejemplo, en un CV inglés no lo es, y queda extraño. Lo primero y principal: actualiza la foto. Si te llaman para una entrevista y no te pareces en nada a la que has enviado no deja de ser una especie de engaño. Eso sí, hazte varias fotos con distintos tipos de posados para tener la oportunidad de seleccionar tu mejor perfil. Es preferible que no hagas un recorte de una foto en la que crees que has salido muy bien, haz una específica para el currículum. Y no emplees la webcam del ordenador o la cámara secundaria del móvil. Por lo general, deforman un poco la imagen y no suelen tener la misma calidad.

3. El orden

Para dar una sensación de orden y limpieza es fundamental que la información esté bien jerarquizada. Hay currículums abigarrados que dan el aspecto contrario, porque todos los elementos tienen la misma importancia.Debes separar los títulos de las distintas partes (experiencia, formación, habilidades y competencias…). También es importante destacar las fechas. Por último, en cuanto a las empresas o los centros de estudio, todos deben llevar el mismo estilo. La descripción del puesto o de la formación puede ir en un tamaño menor, pero hay que revisar que se pueda leer bien. Si todo guarda un sentido, el reclutador perderá menos tiempo en leerlo y valorará esa agilidad.

4. El vocabulario

Conviene emplear verbos de acción, como: implementar, crear, desarrollar, innovar y mejorar, entre otros. Dará la sensación de que se está ante una persona dinámica y con ganas de implicarse. Trata de evitar palabras con connotaciones negativas. Por ejemplo, si no dominas una aplicación, el “nivel bajo” puedes sustituirlo por “nivel usuario”. No emplees palabras complejas si no tienes costumbre de hacerlo, el tono quedará impostado. Es preferible expresarse en un lenguaje sencillo y comprensible.

Ahora que ya lo tienes todo bien perfilado, antes de enviar nada, vuelve a imprimir la nueva versión de tu CV y dásela a leer a los que te rodean. Recoge las sugerencias que te hagan, siempre que te parezcan lógicas, para potenciarlo al máximo.