Cada vez en mayor medida los consumidores atendemos más a cuestiones relacionadas con cómo se producen los servicios que al precio del servicio o producto. Nos gusta apoyar a las empresas que incluyen entre sus prácticas atributos asociados a la responsabilidad social corporativa (RSC), los empleados, ética empresarial y medioambiente por encima de las propiedades del mercado, como la calidad, atención al cliente o los resultados económicos. La crisis ha hecho que las empresas, sobre todo las grandes, quieran ser más competitivas. Y ahora competitivo también quiere decir sostenible, responsable y respetuoso con el medio ambiente.

Salir a competir internacionalmente ha hecho que las empresas españolas hagan deberes y se hayan esforzado en desarrollar sus políticas de responsabilidad para incrementar su valor. Y todo esto a pesar de la crisis. Se han controlado costes, pero la RSC se ha mantenido e incluso implementado como estrategia para resultar más atractivos.

Los consumidores responsables

El consumo responsable es una conducta que consiste en incluir criterios éticos, sociales y medioambientales a la hora de consumir productos.

Premiamos con nuestra prescripción (el “te lo recomiendo” anglosajón) a las empresas que son responsables y penalizamos a aquellas cuyas prácticas deterioran el entorno donde operan y es vox populi sus malas prácticas en materia laboral.

Esta situación llega hasta tal punto que una de cada dos personas ha comprado productos de una marca porque sabe o ha escuchado que es socialmente responsable.

Una tragedia en un edificio dedicado a la confección textil en Bangladesh pone en marcha la revisión de las condiciones laborales que tienen estos trabajadores con las empresas textiles occidentales, gracias a campañas en redes sociales que apuntan a nuestra responsabilidad como consumidores. Las marcas se esfuerzan porque sus productos sean conscious, verdes, eco, para llegar al cliente. Y nosotros como consumidores utilizamos las redes sociales para sancionar o premiar una marca por la forma en la que produce lo que nos vende.

Responsabilidad social corporativa y RRHH

Según el Informe Forética sobre RSC en España, por primera vez, los ciudadanos consideran una “buena empresa” aquella que en primer lugar cuida sus empleados por encima de la calidad de sus productos y servicios.

El estudio también destaca que el 36,2% de los ciudadanos somos sensibles a la RSC. Y actuamos en consecuencia.

Una serie de documentos y recomendaciones ayudan a las empresas a medir sus acciones responsables y ser valoradas por instituciones o entidades ajenas, además de por sus propios grupos de interés.

  • Es el caso de The 50 best workplaces, donde los empleados evalúan las políticas que emprende la empresa relacionadas con la mejora de las condiciones laborales (mejorando lo legal, en eso consiste la RSC).
  • Índice de sostenibilidad DownJones, donde trece empresas españolas se encuentran este año en las categorías oro, plata y bronce.
  • El Pacto Mundial de Naciones Unidas, una iniciativa internacional que pretende desarrollar e impulsar prácticas de sostenibilidad corporativa y principios aceptados universalmente sobre normas laborables, medio ambiente y transparencia. España aporta el mejor dato en este punto y es que es el país con mayor número de empresas firmantes.

Implantación de la RSC en las empresas

Según el citado informe, una de cada dos empresas medianas y grandes en España ha incluido políticas de responsabilidad social, aunque el grado de penetración de la RSC en las pymes españolas es todavía bajo comparado con las grandes.