Las controvertidas afirmaciones de Elon Musk, fundador y consejero delegado de la compañía de automóviles eléctricos Tesla, vertidas recientemente en una red social sobre los beneficios que aportan las interminables jornadas laborales que realizan los empleados de las empresas de las que es responsable, han generado un sinfín de opiniones sobre la cantidad de horas que pasamos trabajando.

El mundo se cambia trabajando de 80 a 100 horas semanales

Mediante el anuncio dirigido a jóvenes talentos para  formar parte de la plantilla de alguna de las compañías que controla, Elon Musk, defiende que el orgullo de trabajar para Tesla hace más llevadera la carga de una jornada laboral extensísima que podría superar las 80 horas semanales. Alcanzadas éstas “el sufrimiento se incrementa exponencialmente”, ha reconocido.

Al hilo de este llamamiento para el reclutar talento un usuario de Twitter le preguntó sobre el número de horas que cree necesarias para cambiar el mundo. La respuesta dejó con los ojos como platos a más de uno: entre 80 y 100 horas semanales, ya que, argumenta “nadie cambió el mundo trabajando 40 horas a la semana”. Asegura, en favor de este intenso nivel de implicación traducido en horas laborales, que “si amas lo que haces no se siente como trabajo”.

Aumentar la jornada

Trabajar muchas horas no significa ser más productivo

Las reacciones no se han hecho esperar. Unas cuantas iban encaminadas a poner en duda que el nivel de productividad sea mayor en durante una jornada alargada en exceso, cosa que contradicen los estudios sobre productividad. Uno de los países que alcanza mayores niveles de productividad es Alemania trabajando de media menos horas que en España, por ejemplo. Otras ponen en cuestión si lo que transforma el mundo es dedicar el tiempo a trabajar el cambio más bien se produce cuando se emplean esas horas en estar con los tuyos, hijos incluidos.

Ante estas polémicos afirmaciones por parte del magnate de la industria automovilística, hay quien no ha dejado pasar los efectos perniciosos que tiene el karoshi, o muerte por exceso de trabajo que lleva a la muerte en Japón, y no solo, hay casos en todo el mundo, a unas 10.000 personas al año y que ha empujado al  Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar de ese país a tomar medidas urgentes diseñando políticas para evitarlo.

La romantización de la vida profesional

La visión romántica sobre los beneficios que conducen a la realización personal a través de la profesión invirtiendo horas y horas al día en los puestos de trabajo no es exclusiva de este empresario. Otros, como el desaparecido Steve Jobs, creador de Apple, también abogaban por implicarse de lleno en la vida profesional.

Pero son muchos los estudios que concluyen que el exceso de trabajo provoca infinidad de enfermedades con el estrés a la cabeza. Pasando por dolencias músculo esqueléticas como los extendidos dolores de espalda.

Otros se han preguntado sobre si se es capaz de cambiar el mundo estando enfermo o desvinculándose de los afectos y las relaciones para generar unos beneficios que, al fin y al cabo, estarían en manos de otros.