Al igual que quienes ejercen la medicina, los que pertenecen al mundo de la comunicación o de la psicología se amparan bajo un código deontológico que garantiza el ejercicio de la profesión de una forma ética, cada vez más empresas incluyen normas de conductas alineadas con sus valores. Se trata del código ético de las organizaciones y define el compromiso de proceder de acuerdo a esos valores en la relación que se establece con  sus grupos de interés: proveedores, clientes y empleados.

El código ético no debe reflejar los delitos establecidos por ley

Estos límites van más allá que los definidos por las leyes, es decir, un código ético no hace referencia a conductas que ya están tipificadas como delitos. Se trata, más bien, de actitudes reprobables que no llegan a ser considerados delitos pero que si constituyen malas prácticas profesionales. El conjunto de estas normas deseables es lo que compone el código ético.

Ponemos un ejemplo. Es habitual que determinados empleados, sobre todo los que tienen relación directa con su cliente, reciban regalos en determinadas épocas del año. Muchas empresas señalan en su código ético que el importe de los presentes no debe exceder determinado valor. Se garantiza de esta forma que con el regalo no se está doblegando la honestidad del empleado en cuestión y que este desempeña su profesión con el rigor que se le exige. Que no se está facilitando un intercambio de favores por una vía opaca.

Otro de los puntos que se encuentra habitualmente en el código ético de las compañías es la prohibición de sacar información sensible que pueda provocar una desvalorización de éstas en el mercado.

El código ético fija diferentes grados en las conductas que pueden adoptar trabajadores, cargos intermedios, directivos y con el resto de los steakholdhers: establece que hay conductas óptimas, deseadas, prohibidas y las obligatorias.

¿Qué es lo que debería saber sobre el código ético de mi empresa?

Consecuencias de la vulneración del código ético

Incumplir el código ético no constituye por sí solo un delito. Este documento no se centra en lo que ya está establecido por ley si no que afina más hacía un comportamiento que asegure un funcionamiento que recoja las diferentes sensibilidades de los valores de la sociedad. Por lo tanto, su incumplimiento, solo podrá tener consecuencias en el ámbito de competencia de la empresa. Es decir, puede ser motivo de despido.

Por lo tanto, este documento debe estar accesible a todos los empleados, incluso muchas empresas lo hacen público. Es una forma de contribuir a la transparencia y a la buena reputación de marca.

Es fundamental que el código ético sea el fruto de la reflexión conjunta de todos los grupos de interés para que se sientan partícipes y responsables, para que no cueste asumirlo y se integre en el proceder de cada elemento de la organización.

En ocasiones existe un comité de ética que vela por el cumplimiento de este compendio de buenas prácticas.