En la mitología romana Minerva era la diosa de las ciencias, las artes y la sabiduría. Por eso no es de extrañar que el emprendedor Ben Nelson haya bautizado a su última iniciativa como Proyecto Minerva: una ambiciosa propuesta que pretende poner fin a la tradicional élite universitaria de la Ivy League.

Uno de sus principales atractivos es el uso de la metodología Learn by doing”, o lo que es lo mismo, “Aprender haciendo”. Un sistema con el que sustituir las clases magistrales por seminarios semipresenciales, donde sean los propios alumnos quienes expliquen, debatan y razonen sobre una determinada materia. La finalidad es crear una conversación animada que resulte enriquecedora tanto para alumnos como para profesores. Algo similar a lo que la Unión Europea intentó plasmar en el Plan Bolonia: la primacía de lo práctico sobre lo teórico.

Pero no se trata de otro MOOC (Massive Online Open Courses), como en un principio podría parecer. De hecho, el Proyecto Minerva, está completamente en contra de las clases masivas. Según Ben Nelson el objetivo es crear clases reducidas de no más de 20 alumnos que permitan favorecer la interacción y la enseñanza personalizada. Además, según explica en su web, el severo proceso de selección al que deben someterse los candidatos garantiza la creación de “una nueva élite intelectual”.

Otro de los grandes atractivos del proyecto es la desaparición del campus tal y como se conoce hoy en día. En su lugar Nelson propone establecimientos con dormitorios dobles y una sencilla cocina comunal. Sin gimnasios, laboratorios ni ningún tipo de instalación complementaria. El objetivo, explica, es animar a los estudiantes a realizar actividades extraescolares en lugares ajenos a la universidad y así favorecer el contacto con nuevas personas.

Precisamente por eso, cada año el alumno estudiará en un lugar diferente del mundo. Por ahora solo hay sede en San Francisco, pero se espera construir otras en Berlín, Buenos Aires, Bombay, Hong Kong, Nueva York y Londres. De hecho, su carácter online hace posible participar en las clases desde cualquier lugar con acceso a Internet.

¿El precio? No es tan disparatado como parece. Por ahora, gracias al dinero que Ben Nelson obtuvo de la venta de su empresa Snapfish, la matrícula de los primeros 33 alumnos y su estancia en San Francisco es completamente gratuita. Los próximos años el precio rondará los 10.000 dólares (7.500 euros) con un coste total de 28.000 (21.000 euros). Un precio inferior al de otras universidades de élite como Standford o Harvard (30.000 euros).

En definitiva, se trata de una forma completamente innovadora de elevar la formación online a un nivel superior.

 

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