El crowdfunding se está convirtiendo en el principal aliado de personas que tienen un proyecto entre manos y necesitan financiación para sacarlo adelante. Lo mismo que Obama para pagar sus campañas políticas; un artista, un escritor o un emprendedor puede, a través de una plataforma, pedir ayuda económica para hacer realidad su proyecto. Los que quieran pueden convertirse en mecenas, como si fuera la familia Médici de Florencia, y aportar una terminada cantidad (una aportación, que no una donación) por la que recibirán algo a cambio (una mención en los subtítulos de ese documental o una copia del CD del grupo).

Se le denomina, también, financiación en masa, microfinanciación colectiva… y consiste en la cooperación colectiva, llevada a cabo por personas que realizan una red para conseguir dinero y otros recursos, utilizando, normalmente, internet para financiar proyectos e iniciativas de otras personas u organizaciones.

Ideas como esta demuestran que la crisis agudiza el ingenio y, en los tiempos que corren, económicamente desoladores, esta es una alternativa novedosa para llevar a cabo cualquier idea. Por eso mismo muchas personas se han subido al carro de crowdfunding y utilizan plataformas como Kick Starter o Verkami para conseguir el objetivo económico fijado.

¿Cómo funciona? Es sencillo.

  • El creador, autor, emprendedor… tiene una idea y sube su proyecto a una de estas plataformas. Se ha de fijar una cantidad de dinero y un plazo de tiempo para conseguirlo (40, 50…días).
  • Comienza la promoción para conseguir mecenas y alcanzar el objetivo.
  • Una vez pasado el plazo fijado pueden ocurrir dos cosas: que se haya alcanzado el objetivo o no. Solo si se consigue el objetivo se le retirará el dinero de la cuenta al mecenas y recibirá su recompensa.

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El fenómeno del crowdfunding tiene especial éxito en el ámbito cultural, donde cada vez más artistas acuden al público general para poder financiarse. De hecho, con el tiempo se han ido desarrollando redes especializadas en música, arte, audiovisuales… Es especialmente llamativo el crecimiento de la microfinanciación en la industria musical, con plataformas como Musicraiser, PledgeMusic o SosMusica.

De hecho, entre los pioneros en la financiación colectiva se encuentra, precisamente un grupo de rock británico, Marillion, que en 1997 acudió a sus fans para financiar su gira por EE UU que costó 60.000 dólares. Gracias a las donaciones de sus seguidores y de una campaña por internet el grupo consiguió su objetivo.

Foto de portada: xJason.Rogersx con licencia CC

Foto interior: AMagill con licencia CC