Si se reflexiona siete minutos sobre todos los cambios tecnológicos de los últimos siete años, cualquiera se da cuenta que hay cientos de palabras, situaciones y realidades que estaban en pañales en el primer lustro del siglo XXI. Y a la cabeza de estas mutaciones están las redes sociales, con Facebook y Twitter como actuales adalides. Los usuarios tienen ahora un canal de comunicación directo con las empresas que requiere de profesionales específicos que lo gestionen. Algunos se dedican en exclusiva, otros combinan otras tareas con gestionar la comunidad social de sus empresas. Son conocidos por el común de los mortales como community manager.

Como puesto de reciente creación, sus responsabilidades y funciones están en desarrollo junto con las comunidades que deben gestionar. Según Miguel Calzada, redactor de la Organización de Consumidores y Usuarios y encargado junto con el resto del equipo editorial de gestionar la comunidad online de la empresa, “lo que hace falta es saber escribir y saber vender temas a una gran audiencia”.

Gonzalo Morales, trabajador de una asesoría que está metiendo la cabeza ahora en las redes sociales, define el puesto de una manera más académica: “Es el profesional responsable de crear, gestionar y dinamizar la relación entre los usuarios de internet y la empresa”. Desde su punto de vista las habilidades necesarias son capacidad de comunicación, de observación y sociabilidad. Para Calzada se debe “estar al día de lo que pasa en Internet y ser inquieto”. Los dos coinciden en que el resto se “aprende con la práctica”.

La formación de estos dos profesionales no podría ser más dispar. Mientras que Morales es licenciado en Administración y Dirección de Empresas, técnicamente especializado en Marketing pero con solo una asignatura cursada sobre esta disciplina aplicada a la red; Calzada es psicólogo y periodista, dos aspectos que a su parecer son de “muchísima utilidad a la hora de hacer este trabajo. Morales no ha hecho ningún curso sobre el tema. Calzada hizo un “cursito” que prefiere no mencionar, ya que cree que “en torno a esto se ha creado una inmensa oferta de vendedores de humo que se están haciendo de oro gracias a incautos que se acercan a ellos tras haber escuchado eso de que ‘Community Manager es la profesión del futuro’”.

Calzada reflexiona que en la mayoría de los sitios se ha asimilado como “algo a endilgar al becario de turno y que el chaval ponga algo en Facebook y Twitter, mientras que una comunidad online es algo mucho más amplio: son todas aquellas personas que interactúan con la empresa a través de Facebook, Twitter, YouTube, los blogs, los foros (propios y ajenos), Menéame, Wikipedia, LinkedIn…”.

Frente a los agoreros que hablan de una burbuja en torno a esta figura, los dos defienden su puesto de trabajo. Calzada ve a demasiados periodistas escribiendo reportajes de tecnología sobre una burbuja que han creado ellos mismos. “Las redes sociales se quedarán porque siempre estuvieron aquí”, sentencia para después puntualizar, “lo que está claro es que se transformarán, nadie sabe si Facebook y Twitter (los capos de hoy) habrán entrado en crisis en dos años y serán reemplazados por otra plataforma diferente”. Morales ve que “el éxito de las redes sociales es producto de la popularización de Internet, e Internet es el centro de la sociedad de la información en la que estamos inmersos, que es una revolución en la comunicación”.

Calzada, con alma de polemista, lo resume con una pregunta: “¿Hace cuánto que leemos y escuchamos que el futuro está en huir del estrés de la metrópoli y cultivar nuestros propios huertos biológicos? Donde hay una tendencia, surge la contratendencia, pero la realidad es que los peces gordos del capitalismo cada vez invierten más dinero en estas cosas y que el número de vegetarianos estrictos sigue siendo tan minoritario como necesario”.