Hay toda una comunidad de expertos que llevan años advirtiéndolo. Bill Gates, Mark Zuckerberg y Barack Obama lo han apoyado públicamente: los estudiantes deben familiarizarse con lenguajes de programación desde la escuela. De adultos, convivirán con multitud de objetos programables. Es tan importante que sepan manejarlos como que entiendan algo más de su funcionamiento interno.

En Reino Unido y Francia la programación forma parte del currículo educativo. En España ya hay comunidades que han empezado a implantarla, bien como contenidos transversales, como parte de una asignatura o como una asignatura en sí misma.

Los beneficios de aprender programación

Desde un punto de vista pragmático, este conocimiento prepara a los más jóvenes para desenvolverse en un futuro dominado por las TIC que cada vez demanda más profesionales. Sin embargo, este tipo de aprendizaje va más allá y ayuda a potenciar otros aspectos:

  • Habilidades cognitivas. Fomenta la capacidad de atención y enfrenta al alumno a la resolución de problemas complejos que lo introducen en el campo de las matemáticas y la lógica.
  • Habilidades sociales. Trabajar en proyectos en común es propio del desarrollo de programas y lenguajes de programación. Plantear actividades conjuntas aumentará la motivación, fomentará el aprendizaje colaborativo y se podrán alcanzar retos más complejos.
  • Creatividad. La programación permite llegar al mismo resultado desde vías muy distintas. No hay una respuesta cerrada y eso estimula el pensamiento creativo.
  • Autonomía. Los principios de la programación pueden ser utilizados para solucionar problemas cotidianos. Se encuentran multitud de analogías con la vida real.

Los perjuicios de que se releguen otras asignaturas

La programación se puede incluir como parte de asignaturas o como contenidos transversales. En casi cualquier materia los estudiantes pueden crear sus propios juegos, simulaciones, historias interactivas o proyectos artísticos.

El problema viene cuando se restan horas de otras disciplinas o directamente las sustituyen. Hasta ahora, las artes plásticas y la ética son las que tienen las de perder. Lejos de ser unas “marías”, ambos saberes son fundamentales para el desarrollo de la creatividad, del comportamiento social y del pensamiento. Y se basan en la libertad de reflexión y expresión.

Lo deseable es que la educación se adapte a los nuevos tiempos, pero no hay que perder de vista que hay conocimientos fundamentales para el desarrollo del ser humano que no deben perderse.