El 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer. Se trata de una fecha significativa dentro del movimiento feminista en el que se reivindica la lucha por los derechos de las mujeres.  Son muchos los países donde los derechos entre ambos sexos están ya equiparados pero, en la práctica, la existencia de la brecha salarial, la contratación en precario, mayoritariamente femenina, las dificultades en las oportunidades de promoción, un mayor peso en las labores de cuidados de dependientes o la escasa orientación hacia la vocación científica y tecnológica hacen que la situación de la mujer en el mercado laboral necesite de nuevas conquistas.

Afortunadamente, cada vez son más las mujeres que desafían la hegemonía de los hombres en determinados sectores y que sirven de ejemplo para las nuevas generaciones. Estas mujeres, que necesitan de mayores esfuerzos que sus colegas varones para conseguir los mismos logros, abren un horizonte de posibilidades a las demás. Son pioneras de ayer y de hoy que ensanchan el imaginario colectivo de las profesiones hacia una equiparación laboral real.

El origen de las reivindicaciones laborales de las mujeres

Veinticinco de marzo de 1911. Un incendio se origina en el interior de una fábrica textil en Nueva York. Al tratar de huir de las llamas las mujeres no pudieran hacerlo por encontrarse encerradas. Los propietarios dieron su explicación: habían cerrado por fuera las puertas de la fábrica para evitar el hurto de camisas.

Murieron 146 personas, 123 de ellas mujeres jóvenes inmigrantes. Este suceso hizo que, en los años que vinieron después, el ocho de marzo se fijara como Día Internacional de la Mujer Trabajadora (posteriormente se quedaría en Día Internacional de la Mujer) en memoria y solidaridad con las víctimas y como fecha clave para la reivindicación de unas condiciones laborales justas para las mujeres, entre otros derechos.

Pilotos, cirujanas y camareras de piso, pioneras

Si hubiera que recoger un guante en la lucha por los derechos laborales y profesionales de las mujeres en nuestro país este sería el de la novelista, periodista y multifacética Emilia Pardo Bazán, nacida en 1851. Además de su continua defensa del derecho a la educación de las mujeres se convirtió en la primera catedrática de literatura en la Universidad Central de Madrid. Intentó que la admitieran en la Real Academia de la Lengua Española (RAE) gracias a sus méritos, entre ellos la introducción del naturalismo en nuestro país, pero le fue negado las mismas veces por sus propios colegas escritores. No fue hasta 1978 cuando Carmen Conde Abellán consiguió ser la primera mujer que entró en la RAE (Real Academia de la lengua Española).

Primera mujer pilotoSiguiendo con las pioneras que acceden a mundos totalmente masculinos cabe destacar la historia de la primera pilota de aviación comercial en España, María Aburto. Aburto consiguió su plaza de piloto en 1985 en la compañía Iberia. Ella fue la que abrió los cielos a nuevas incorporaciones de mujeres como la primera comandante de vuelos transoceánicos Marta Pérez-Aranda en el año 2014. Actualmente hay en nuestro país más de trescientas pilotas de aviones comerciales.

Otro mundo formado, casi en su totalidad, por hombres es el de la cirugía. Luisa Fernanda Martínez de Haro se convirtió en mayo del 2017 en la primera mujer catedrática de Cirugía. Profesora en la Universidad de Murcia y jefa de sección del área de Cirugía Esofago-Gástrica del Hospital Virgen de la Arrixaca en la misma ciudad, apunta que, la de cirujano, es una de las profesiones más sexistas dentro de las especialidades médicas. Pese a que la profesión sanitaria es un campo con claro predominio femenino los cargos con mayor responsabilidad los siguen ostentando mayoritariamente hombres.

Reivindicar en colectivo

Pero si se trata de mujeres luchando por sus derechos laborales no podemos dejar de mencionar a las Kellys.  Este colectivo de mujeres camareras de piso han conseguido con sus reivindicaciones dar a conocer las precarias condiciones laborales en las que trabajan. Luchan por mejorar su calidad de vida y reivindican cambios en su sector como la jubilación anticipada por lo penoso de su trabajo o mayores inspecciones laborales para atajar los abusos en salarios y demás condiciones.

Gracias al ejemplo de estas pioneras el mundo profesional de las mujeres es cada vez más amplio. Profesiones tradicionalmente masculinas como práctico de puerto, árbitros o chefs van incorporando a un mayor número de mujeres que alcanzan su sueño profesional aupadas en los hombros de las que las precedieron.