La labor de aquellos que forman parte de una ONG suele estar asociada al voluntariado. Pero lo cierto es que estas organizaciones necesitan de un alto grado de profesionalización para llevar a cabo sus labores. «Si en las empresas hay que ser eficientes, en las ONG aun más», reclama Raúl Arnaiz, director de RRHH y Voluntariado de Plan España, organización dirigida a mejorar la calidad de vida de niños y niñas en países de desarrollo. Y es que estamos hablando –según datos del Anuario del Tercer Sector de Acción Social en España de 2010– demás de medio millón de personas –529.029, concretamente– que trabajan de forma remunerada en las entidades del Tercer Sector de Acción Social (TSAS) en España. Una cifra nada desdeñable pero aún por debajo del número de voluntarios: 873.000. Este grupo mayoritario nutre –en exclusividad– a una de cada cuatro organizaciones, mientras que el resto –el 75,5%– cuenta con parte de personal remunerado entre sus filas.

«La importancia de este sector todavía hoy es desconocida por la opinión pública y tiene insuficiente consideración institucional, pero este tercer sector o economía social representa una parte importante dentro del conjunto de la economía española y supone  aproximadamente el 10% del PIB», señala el director general de la Fundación Botín, Iñigo Sáenz de Miera.

En esta fundación, creada en 1964, trabajan por un desarrollo integral de la sociedad desde varias áreas de trabajo: educación, ciencia, desarrollo rural, arte y cultura, y acción social. Desde su gestión apuestan porque la economía social sí puede crear empleo, por ello han puesto en marcha el programa Talento Solidario –la de 2011 es su segunda edición– desde el que pretenden ofertar 250 puestos de trabajo en los próximos cinco años gracias a una inversión de cuatro millones de euros.

Los candidatos seleccionados para el programa –deben estar en paro– pueden presentar sus proyectos hasta el 8 de abril y, de conseguirlo, podrán ejercer su profesión en algunas de las asociaciones u ONG seleccionadas por la Fundación. Además, han abierto otro plazo de solicitudes para  profesionales del sector –del 8 de junio al 8 de julio–.

En expansión

Parece que este sector va evolucionando y ahora sí genera empleo. «En los últimos años hemos observado un cambio de actitud. Existe mucho talento, determinación y compromiso», afirma Sáenz de Miera. De este impulso también es muy consciente Gema Boada, directora de RRHH de Acción Contra el Hambre (ACH), aunque matiza que «son necesarios una serie de requisitos previos. La mayoría de nuestros profesionales son diplomados o licenciados, muchos de ellos con posgrados vinculados al mundo de la cooperación y casi siempre con experiencia previa».

Sin embargo, parece que en esta formación especializada andamos un poco flojos en España, como demanda Fernando Navarro, director de formación y Relaciones Académicas de esta organización. En su opinión, no existen recursos suficientes, aunque las universidades van incorporando, poco a poco, a sus planes de estudios programas y posgrados especializados en cooperación. «Siguen siendo demasiado generalistas para el alto nivel de profesionalización que exige trabajar en cooperación», recalca Navarro.

En ACH –según datos de 2010– cuentan en plantilla con 933 trabajadores, de los cuales 90 son cooperantes, 773 personal nacional y 70 trabajadores de la sede y delegaciones. Los registros de Plan, que lleva a cabo 9.000 proyectos en 48 países, oscilan entre épocas que presentan una mayor o menor actividad del voluntariado, pero sitúan sus cuotas entre un 15 y un 45% de empleados respecto a los voluntarios. Además, es importante recalcar que este sector está generando puestos de trabajo en colectivos especialmente denostados en los índices de paro, como son los jóvenes y las mujeres.

A estas conclusiones también llegan en el Anuario del Tercer sector de Acción social en España, que observa una doble vertiente de esta situación. En la negativa, la temporalidad asociada a los contratos para jóvenes y la parcialidad a los de las mujeres, lo que, en principio, no favorece las oportunidades de crecimiento o ascensión laboral. Por otro lado, el empleo joven y femenino en el TSAS puede ser un buen indicativo de que algo está cambiando y de que hay oportunidades para el primer empleo y para la conciliación laboral.

Ante este hecho, Arnaiz recuerda que «es fundamental el apoyo de la sociedad civil, de las empresas y de las administraciones públicas para que las organizaciones del tercer sector puedan desarrollar su actividad y sigan generando ese empleo. En una época tan difícil como la actual no se puede dejar de lado la solidaridad». Precisamente el descenso del número de socios está detrás de los recortes que han tenido que hacer en algunas organizaciones. Porque, aunque todo parezcan buenos augurios en la profesionalización de la cooperación, también existe  una mancha de tinta en este sector que, como todos, se ha resentido por la crisis.

Hace unos días la ONG Intermón Oxfam presentaba un ERE que afectará al 18% de su plantilla en España. El recorte no alcanzará a los destinados en misiones.

Compromiso necesario

A pesar de esa creciente profesionalización y de los altos niveles de exigencia desde los departamentos de RRHH de las ONG, todas las consultadas coinciden en que tiene que haber algo más. A ese currículum oficial –con titulación universitaria, curso de especialización e idiomas– hay que sumar un espíritu o vocación que suele ser común a todos estos profesionales. «El aspecto diferencial de este sector está en otra serie de  factores, como los valores de la persona, que han de ser compartidos con los de la Organización, la sensibilidad por las cuestiones sociales y la motivación por trabajar en mejorar las condiciones de vida de otras personas», nos recuerda Raúl Arnaiz. Y es que, como él dice, para muchas personas trabajar en una ONG supone convertir una motivación personal en una carrera profesional. En RRHH de ACH también buscan a personas con compromiso y motivación humanitaria. Algo así como tener alma de voluntario y currículum de profesional formado y capacitado.