Más morenos, más descansados, más optimistas. No todos, pero muchos de nosotros volvemos de las vacaciones habiendo disfrutado de las mieles de la falta de horarios, el contacto con la naturaleza, o haberle dedicado muchas horas a las cosas que nos hacen disfrutar. Y ahora llega eso: la vuelta. Todo empieza y todo acaba. Y cuesta asumirlo, claro. Esta es nuestra propuesta para que lleves lo mejor posible el síndrome posvacacional.

1. Alarga las vacaciones combinándolo con tu jornada laboral

Aprovecha que los días siguen dando de sí para disfrutar de una terraza, paseo por el parque o visitar ese museo que nunca puedes ir porque no tienes tiempo para nada. Los fines de semana siguen ofreciendo excelentes oportunidades para hacer la transición a la rutina saboreando los coletazos de buen tiempo. Y no apurar hasta el último momento. Los expertos en salud aconsejan no hacer un aterrizaje precipitado y no esperar hasta agotar el último día de vacaciones para llegar a casa antes de empezar a trabajar. Es mejor llegar unos días antes para aclimatarse. Deshacer maletas e ir haciéndose a la idea.

Supera el síndrome posvacacional

 

2. La carpeta donde descansan los “out of office”

Al llegar a tu puesto, por mucho que hayas puesto el mensaje automático de “estoy fuera de la oficina” tienes montañas de emails URGENTE. Sepáralos en una carpeta y dedícales un tiempo cada día. Es importante no acometerlos todos de golpe porque necesitas tiempo para las tareas que surgen en el día. Asígnales un nivel de prioridad y elimina aquellos fuera de fecha o que ya han sido resueltos.

3. Proyectar hacia el futuro

Pasados dos o tres días necesarios para adaptarse de nuevo a la rutina y contar las vacaciones a los compañeros es momento de mirar hacia adelante. Ponte objetivos para mejorar o cambiar protocolos. Asígnales una fecha para conseguirlos y traza una pequeña estrategia. Proyectar hacia el futuro te hará afrontar el día a día con ilusión. Es un buen momento para valorar el hacer cambios que llevas tiempo querer acometer. Como, por ejemplo, ampliar tu formación.

4. Mejora tu gestión emocional

Aprovecha para poner en práctica lo aprendido en sesiones de mindfulness (puedes encontrar mil vídeos en los que probar esta técnica) o alguna técnica similar que te ayude a estar en el presente con toda tu energía recién renovada. Es importante darle su lugar a lo pasado, pero no es conveniente que se alargue en el tiempo. Cuídate, empieza a dormir las horas que necesitas, a alimentarte saludablemente y a volver con la rutina de ejercicio regular (si no la tienes puede ser un momento excelente para empezar).

5. Prepara tu salida

Pero la vuelta al trabajo puede ser un verdadero trauma. Y esto debe hacerte saltar las alarmas. Es normal que cueste, pero cuando parece insuperable hay que preguntarse por los motivos y ponerle una fecha de fin. Enfocarte para pensar una estrategia de búsqueda de empleo te costará menos en este momento cuando acabas de estar lejos del influjo de la rutina. Empieza por actualizar tu CV y hacer un análisis de tu situación. Una técnica tipo DAFO te ayudará a valorar qué necesitas, qué puedes aportar, si es un buen momento o si alguna dificultad externa puede ponértelo más difícil.

6. “¡Pues yo estaba deseando volver ya!”

Sin embargo, hay personas para las que las vacaciones son momentos de un mayor estrés, porque no saben qué hacer con tanto tiempo libre. O porque, una vez transcurrido un tiempo de descanso, ya no necesitan todos los días de que disponen de vacaciones y apetece volver a trabajar. Se retoma el equilibrio de la rutina. Si eres de ese tipo de personas quizás te venga bien repartir las vacaciones a lo largo del año para que no se acumulen muchos días.

Y, al final todo depende de nuestras circunstancias. Como cuenta Eva Hache, la crisis ha servido para ver el síndrome post-vacacional de otra forma. Aquí os lo dejamos para empezar con buen humor, imprescindible para afrontar estos días.