Los test de personalidad se distinguen de los psicotécnicos en que los últimos miden capacidades intelectuales. Los de personalidad, sin embargo, lo que evalúan son los rasgos de carácter que hacen que la persona sea idónea para el puesto. En muchos procesos de selección se combinan estos dos tipos de prueba. ¿Quieres saber qué te preguntan en un test de personalidad y si son realmente útiles?

¿Qué tipos de preguntas te hacen en un test de personalidad?

Lo primero que te va a alegrar saber es que un test de personalidad no se puede hacer mal. No hay respuestas correctas o incorrectas. Las preguntas que tendrás que contestar serán sobre aspectos que definen cómo eres. En principio, si has decidido presentarte a una vacante es porque tienes afinidad con puesto. Es decir, tus preferencias te han llevado a elegir esa oferta y no otra, luego es muy probable que tu personalidad le “pegue” al puesto.

Las opciones de contestación en los test de personalidad no son siempre o no. Suelen tener cuatro o cinco opciones que indican distintos grados. Por ejemplo, una puntuación del 1 al 5 donde 1 significaría totalmente en desacuerdo y 5 totalmente de acuerdo.

Estos son algunos ejemplos de preguntas que pueden aparecer en un test de personalidad:

  • Tengo claras mis metas en la vida.
  • Confío en mi trabajo.
  • Puedo trabajar incluso cuando hay caos a mi alrededor.
  • Me esfuerzo y pongo empeño en mi trabajo.
  • Prefiero alcanzar mis objetivos que ayudar a otros a que los consigan.
  • Soy ambicioso/a.
  • Es preferible que salga adelante el trabajo que tratar de hacerlo perfecto.
  • Soy capaz de completar tareas tan bien o incluso mejor que otras personas.
  • Me gusta estar al cargo de otras personas.
  • El día no tiene suficientes horas para todo lo que hay que hacer.
  • Me impaciento por el ritmo al que se desarrollan los acontecimientos.
  • Con frecuencia me someto a plazos que son difíciles de cumplir.
  • Me describiría como una persona absolutamente competente.
  • Soy minuciuoso/a en el trabajo.
  • Con frecuencia se me ocurren ideas nuevas.
  • Soy emocionalmente estable y difícil de alterar.

Hay algo importante que tienes que tener en cuenta. Se repite mucho que hay que contestar con sinceridad, pero eso no quiere decir que tomes el test como un momento de confesión. Te están evaluando los reclutadores, no tus amigos. Es decir, si eres una persona organizada para el trabajo, aunque luego tengas tu habitación manga por hombro, la contestación ante una pregunta sobre organización debe ser positiva.

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¿Realmente se usan los test de personalidad para reclutar talento?

Aunque hay reclutadores que confían más en otro tipo de pruebas, los test de personalidad sí se emplean. En ocasiones pueden resultar un método de criba para vacantes con un gran número de candidatos.

El objetivo que tiene este tipo de test es evaluar la idoneidad del aspirante al puesto. Se pueden distinguir tres niveles de adecuación: si puede desempeñar el trabajo, si realmente lo hará y si le “pega” el puesto. Son apreciaciones que no se pueden evaluar con solo mirar el currículo. Estos son ejemplos de algunos de los aspectos en los que se pueden fijar:

  • Gestionar conflictos.
  • Trabajar en equipo.
  • Cumplir con las normas.
  • Liderar un proyecto.
  • Soportar el estrés.
  • Ser resolutivo.
  • Saber comunicar una idea.

No quiere decir que haya que obtener una buena puntuación en todos los rasgos de personalidad. Ya sabes, en este tipo de test no hay respuestas incorrectas. Si quieres hacer un simulacro, puedes jugar a ponerte en el lugar de los seleccionadores. Piensa cuáles de estos rasgos (añade otros que se te ocurran) son importantes para el puesto. Determina también los que no son deseables. Plantéalo a las personas de tu entorno para ver si coincidís en los rasgos que definen al candidato ideal. Esto te proporcionará un buen entrenamiento.