Tras diez años con valores de desempleo juvenil alarmantes que llegaron a superar el 50% en los momentos más duros de la crisis, la tasa de desempleo entre los recién llegados a la población activa ha ido disminuyendo a un ritmo lento pero sostenido. La contrapartida: condiciones laborales precarias y la fuga de talento joven a países donde poder desarrollar una carrera laboral acorde con expectativas la formación recibida.

Mientras la tasa de paro era inasumible la calidad del empleo creado quedó en un segundo plano frente a la cantidad, pero parece que ha llegado el momento de darle un empuje de estabilidad y enriquecer las condiciones del empleo.

En medio del verano, el también joven, gobierno, ha lanzado un plan encaminado a mejorar las condiciones laborales, el Plan Director por un Trabajo Digno 2018-2020 para tratar de combatir la precariedad laboral.

Descenso de la tasa de desempleo juvenil en 5, 24% respecto a 2017

Hablando de cantidades, el recorrido de mejora todavía es amplio: según el último dato de paro registrado, actualizado a 31 de agosto, entre los menores de treinta años la tasa de desempleo era del 16,7% lo que supone un descenso del 5,24% respecto a agosto del año anterior.

Pero el final de la temporada veraniega desinfla el optimismo de las buenas cifras, al menos a la hora de contar personas en paro. A 31de agosto, el paro registrado de jóvenes entre 16 y 24 años se había incrementado en 3.189 personas respecto a julio. Se constata así una característica significativa del mercado laboral español que es su alta temporalidad.

Precariedad laboral entre los más jóvenes

Jóvenes, contratos eventuales y baja estabilidad laboral

El colectivo de trabajadores más jóvenes, los menores de 30 años, se caracteriza por un mayor grado de contrataciones eventuales frente a indefinidas y unas expectativas de estabilidad laboral bastante pesimistas.  En el Informe Infoempleo Adecco sobre oferta y demanda de empleo se incluye una encuesta a estos trabajadores que lo ilustra.

El 65,7%  de los menores de 30 años tiene un contrato no indefinido con un amplio abanico de eventualidad: desde el clásico temporal por obra o servicio (34,10€), en prácticas (9,05%) o eventual por circunstancias de la producción (6,52%), hasta un contrato de relevo (0,4%) o, directamente, sin contrato (0,4%).

Un 59,7% de los menores de 30 años trabaja por debajo de las 31 horas, es decir, tiene un contrato parcial, atributo característico de la precariedad. Cerca de la mitad (45,3%) hace horas extra. De aquellas personas que manifiestan hacer horas extras el 48,6% afirma que no son remuneradas ni compensadas con descanso, algo que viene determinado por ley.

En cuanto al grado satisfacción laboral, solo el 11% declara estar conforme con su situación y no se encuentra a la búsqueda activa de empleo. La insatisfacción con el puesto actual viene determinada, esencialmente, porque algunas de las condiciones no son las deseadas, bien la jornada, el tipo de contrato o el salario. Respecto a esto último, el 76,1% considera que no está justamente remunerado (76,1%).

El 57,4% de los jóvenes se siente valorado en su trabajo

Puede ser que, en parte, se deba a que casi la mitad de los encuestados (47,8%) considera que su puesto está por debajo de su cualificación. Aunque arrojan resultados algo mejores (49,9%) aquellos que creen que su formación y experiencia están en línea con el trabajo que desarrollan. Siguiendo esta argumentación, la mayoría (57,4%) de los preguntados reconocen que son valorados en sus trabajos.

La gran mayoría de todos ellos (un 80,5%) no tiene pensado, o no cree factible, jubilarse en la empresa donde trabaja. Aún así, a un 18,7% le gustaría hacerlo. Prácticamente uno de cada dos (45,7%) no cree que la situación haya mejorado hasta el punto de incrementarse las posibilidades de encontrar otro empleo con facilidad. Solo un 22,6% opina que ahora es más fácil.

La estabilidad laboral, si es que podemos llamar así a la permanencia en una misma empresa, es poco equilibrada. Un 58,7% lleva menos de un año en la empresa en la que trabaja actualmente. Un 28% menos de tres años y solo un 1% lleva más de diez años.

El cambio de provincia para acceder a un mejor puesto de trabajo no sería un inconveniente para el 69,4% y más de la mitad, un 59,1%, emigraría a otro país para trabajar.