Muchas personas aprovechan la hora de comer para ir al gimnasio. Es una buena técnica para ahorrar tiempo y desconectar en medio de la jornada laboral. Otra opción, cada vez más popular, es la de hacer yoga. Está técnica de relajación se está adaptando en los últimos años a las necesidades de aquellos que sufren un horario apretado por culpa del trabajo. Renovadas formas de yoga permiten realizar algunas de las posturas con el traje o el uniforme de trabajo si necesidad de salir de la oficina.

En ocasiones, son las propias empresas las que se interesan por implantar esta modalidad dentro de su agenda diaria. Se llama Business Yoga y repercute en el estado de ánimo de los trabajadores. También favorece a eliminar las posibles tensiones entre ellos. Y es que este ejercicio de altruismo corporativo se traduce en empleados más sanos -y por tanto menos costosos para sus empleadores en cuanto a bajas laborales e inconvenientes derivados-. En este caso, la práctica del yoga suele llevarse a cabo en grupo. Realizar ejercicios de respiración con los compañeros de trabajo es, cuanto menos, una estampa poco usual pero que ayuda a rebajar la presión, argumenta el creador de esta técnica, Joost van Dijk.

El holandés ha adoptado las enseñanzas del Kundakuni Yoga, una forma más centrada en la meditación y la respiración que en lograr posturas cercanas al contorsionismo. Es por eso que es una buena opción para practicar en el ambiente profesional. Además de no exigir habilidades especiales ni un excesivo esfuerzo físico -pocas oficinas cuentan con duchas en sus instalaciones-, el tiempo requerido para el Business Yoga también es menor de lo habitual. Los beneficios son similares a los de la “versión oficial“: mejora los hábitos del sueño, la presión arterial, el sobrepeso y hasta los problemas digestivos. Los especialistas de esta téncica defienden que uno de sus valores añadidos es el de enfocar las sesiones de tal modo que puedan a su vez realizar coaching empresarial.

Otro de los puntos fuertes del Business Yoga, que ya se practica en España, es el de permitirnos romper con la rutina en un ambiente que no siempre es el que deseamos, ya que no solemos elegir dónde ni con quién pasamos esa parte de nuestras vidas. Si el “experimento“, ya sea individual o colectivo, resulta exitoso las depresiones postvacacionales y la frustración por querer ponerse enfermo a la mínima y no poder hacerlo descienden notablemente. Para los amantes del “hazlo tú mismo“ que quieran adaptar el Business Yoga a sus propias circunstancias compartimos unas posturas pensadas para hacer en la oficina publicadas en el diario El Economista de México.

 

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Imagen inicial: Yoga Lifestyle Ibiza