El nivel educativo y de cualificación de un país está fuertemente relacionado con su tasa de paro. Una variable educativa de la EPA evidencia que, en España, el 21,9% de los jóvenes acaba la etapa obligatoria y deja de formarse. Se trata del abandono temprano de la educación y repercute negativamente a la hora de conseguir un trabajo y más si es de calidad.

Menos estudios, menos trabajo

El objetivo de la Unión Europea es que en 2020 los países reduzcan los niveles de abandono temprano al 10%. La media actual de la UE se sitúa un poco por encima del objetivo, en el 11,5%. Países como Alemania y Francia ya están por debajo, el 8,5% y 9,5%, respectivamente. Más de un quinto de los españoles de entre 18 y 24 años no continúan su formación. Se trata de la tasa de abandono temprano más alta de la UE con diferencia.

Muchos de ellos tampoco madrugan para ir a trabajar. De los jóvenes de 15 a 29 años que no superan la segunda etapa de Educación Secundaria, el 30% son ninis.

Según el Informe Infoempleo-Adecco, tan solo el 8,21% de los empleadores piden candidatos con graduado escolar y ESO. Este porcentaje está muy por debajo de la demanda de titulados con FP (más del 30%) o de titulados universitarios (más del 40%).

Un trabajador no cualificado tiene peor empleo

El empleo al que suelen acceder los trabajadores que no han continuado los estudios es empleo no cualificado. Una de las principales diferencias entre un empleo no cualificado y otro que, por ejemplo, requiera una titulación universitaria es el sueldo. Los que se encuentren en el primer grupo cobrarán de media menos de 12.000 euros brutos anuales, mientras que los del segundo grupo cobrarán de media más de 21.000 euros brutos anuales.

Por otro lado, los trabajadores cualificados escasean. Los reclutadores señalan este hecho como una de las principales dificultades a la hora de seleccionar talento, solo por debajo del estado general de la economía. Sin embargo, un trabajo no cualificado lo puede llevar a cabo casi cualquier candidato. Esto es una muestra más de que quien continúa su formación, mejora su empleabilidad, y quien se queda en las enseñanzas obligatorias, reduce sus posibilidades de encontrar trabajo.

Qué hacer

En el año 2008 la tasa de abandono escolar se situaba casi 10 puntos por encima de la actual. Los años de crisis han hecho que muchos adolescentes se replanteen abandonar los estudios, pues no contaban con la alternativa de encontrar un empleo.

Sin embargo, hay que esforzarse por mejorar las enseñanzas obligatorias más allá de este hecho. Deberíamos disminuir otros 10 puntos en 5 años para cumplir con el objetivo europeo. Se requieren nuevos métodos de aprendizaje que motiven al alumnado y políticas realmente efectivas para reducir la altísima tasa de abandono temprano.