Cuando eliges profesión, no tiene por qué ser para toda la vida. Pasados unos años pueden cambiar tus intereses, lo que requiere reinventar tu perfil. O bien has de hacerlo porque la automatización de tu actividad te obliga. ¿Cómo planteas entonces tu candidatura sin experiencia? Te proponemos una reconversión de tu CV en cuatro pasos.

1. Más importancia al apartado de formación

Si vas a cambiar de profesión, hay una premisa muy clara: debes adquirir los conocimientos y competencias necesarias para ejercerla. Decide tu itinerario formativo y aprovecha este paso para aumentar tu red de contactos. Uno de los fundamentos que te proporcionarán los estudios es una imagen mental del conjunto de conocimientos que debes poseer. Este aspecto es justo lo que debes reflejar en tu currículum.

Te resultará de mucha ayuda consultar ofertas de trabajo para ver los requisitos que se piden. Los que tengan que ver con la formación son los que destacarás por encima de todo. Una estructura que funciona muy bien para conseguir este objetivo es emplear el clásico orden cronológico inverso en el que indicas el nombre de la formación, el centro y, si es posible, las horas invertidas. Pero estos datos no suelen ser demasiado descriptivos. Conviene que añadas un pequeño párrafo debajo de cada entrada donde resaltes las competencias más relevantes adquiridas, justo las que más tengan que ver con los requisitos que se exigen a los candidatos.

Cómo redactar un CV sin experiencia

2. Un espacio bien definido para habilidades y competencias

Este apartado cobra cada vez más importancia para los reclutadores. Es aquí donde evalúan si tienes madera para dedicarte a la profesión. Es decir, es justo la parte del CV donde más te tienes que lucir. Si tuvieras experiencia, este apartado podría quedar en segundo plano, pero no es el caso. Ahora bien, no rellenes por rellenar, cada palabra que entra en la hoja de tu vida profesional debe tener sentido.

La investigación que has llevado a cabo en el punto anterior, te servirá para organizar también este. Coge lápiz y papel y comienza a enumerar las habilidades y competencias que se les exige a los profesionales del puesto al que optas. Navegar por el Catálogo Nacional de Cualificaciones Profesionales te puede resulta muy útil, pues en él están definidas muchas actividades. Con esta información, extrae 4 o 5 competencias y el mismo número de habilidades y disponlas sobre tu CV de una forma visual y, sobre todo, clara y diferenciada. Puedes emplear un margen; debajo de los datos de contacto, por ejemplo.

3. Incluir una pequeña bio y redactar la experiencia acumulada

A veces los reclutadores se enfrentan a CV demasiado fríos e impersonales. Cuando los candidatos acumulan una gran experiencia desean reflejarla al detalle y no les queda espacio para más (pues una de las máximas es que un currículum ha de ser breve). Sin experiencia tienes la oportunidad de incluir apartados redactados y darle un aire más atractivo a tu perfil.

Uno de ellos puede ser una pequeña bio, que situarás al principio de tu CV, o en un margen, pero en la parte superior. En ella cuenta tu motivación para desempeñar el puesto y tu valor estrella, es decir, la competencia, habilidad o conocimiento que te hace ser el candidato ideal para ocuparlo.

Otro apartado que puede ir redactado es la experiencia. Ya hemos dicho que no tienes, pero nos referimos a esa otra experiencia que has acumulado hasta el día de hoy. Haz un resumen de tu trayectoria y de la experiencia no remunerada pero que tiene que ver con las labores del puesto. Destaca los hechos que te han permitido adquirir competencias comunes con las que se exigen en el puesto al que aspiras, como la capacidad de organización, la de trabajo en equipo o la de liderazgo, entre otras muchas.

4. El uso adecuado de la carta de motivación o de presentación

La carta de presentación o la de motivación son una especie de preludio de lo que los reclutadores se van a encontrar si siguen investigando en tu perfil. Es muy importantes que adjuntes una u otra. Puede que ni se las miren, pero muchas veces este es justo el documento por el que primero se empieza la criba. Si no lo incluyes, quizá no lleguen siquiera a leer tu CV.

Lo más importante de ambos tipos de documento es incluir un dato que les anime a seguir investigando, siempre guardando la estructura que ya hemos explicado en otros artículos. Es decir, ¿qué aspecto es imprescindible en un candidato del puesto al que optas? Pues eso es lo que debes destacar en la carta.