Con la cifra del paro en un 16,4% , según informa la última EPA, pero con grandes niveles de   precariedad  tanto por el elevado número de contratos temporales como de tiempo parcial parece que llega la hora de poner el foco en la mejora de la calidad del empleo.

Aumenta la temporalidad y baja el salario medio

Hace unos días el INE daba a conocer que el salario medio bajó por primera vez desde 2006, año desde el que se registra este dato. El salario medio en 2016 fue de 1.878 euros (brutos)/mes, lo que supone un descenso del 0,8% respecto a 2015. La bajada de salarios se suma al aumento de la contratación temporal calculada, según los últimos datos del Ministerio de Empleo, en un 1,6% desde el año pasado.

Con este escenario de fondo, la semana pasada la Ministra Fátima Báñez convocó a los agentes sociales, patronal y sindicatos, a la Mesa de Calidad del Empleo para hacer el anuncio de la propuesta de reforma laboral, presentada también en Bruselas en el mes de octubre, dirigida a atajar la temporalidad.

El contrato temporal de indemnización creciente

La iniciativa se concreta en dos sentidos. Por un lado crear una nueva modalidad de contrato que se ha denominado contrato temporal de indemnización creciente. El objetivo de esta nueva fórmula de contratación es incrementar progresivamente la percepción por despido en los contratos temporales hasta igualarlos con los contratos indefinidos. Se salvaría de esta manera la principal diferencia entre contratos temporales e indefinidos, los días de indemnización cuando finaliza la relación laboral.

Conforme a lo planteado durante el primer año se indemnizaría el despido con 12 días por año trabajado. Si ocurriera en el transcurso del segundo año la cantidad se saldaría con 16 días por año trabajado y si se produjera en el tercero, el máximo de años que se podría estar con este contrato, los suscritos a este contrato recibirían veinte días por año. Lo establecido como indemnización por despido en los contratos indefinidos.

firma de contrato temporal

Por otro lado, se penalizaría, a través de las cotizaciones a la seguridad social, a las empresas que abusen de la contratación temporal y se bonificarían la contratación indefinida.

En definitiva, el Ministerio que dirige Fátima Báñez plantea dejar en tres los tipos de contrato: indefinido, el nuevo temporal con indemnización creciente y el de formación y aprendizaje.

En la propuesta que envió este Ministerio a Bruselas también se compromete a reforzar la inspección laboral para tratar de acabar con el fraude en los contratos. El sindicato UGT denunciaba recientemente que en la Comunidad de Madrid, tras una campaña de inspecciones de trabajo, se había detectado un 36,7% de contratos temporales que quebrantaban la legalidad o eran irregulares como por ejemplo aquellos que encadenan de contratos temporales en actividades estables donde lo que lógico es que se sustituyera por un contrato fijo discontinuo.

Reducción de la temporalidad en el empleo público hasta el 8%

Disminuir la temporalidad del empleo público, actualmente en el 23% aproximadamente, hasta el 8%, es el fin del acuerdo al que llegaron sindicatos y gobierno a finales de marzo de este año. En este sentido, el sindicato CCOO propone una alternativa al planteamiento inicial del Ministerio de Educación respecto a los docentes. Concretamente, la organización cree que deben primar los años de experiencia por encima de otros logros tanto en el baremo de méritos como en el de oposición y concurso. En referencia a todos los cuerpos del aparato estatal el pacto se creó con el compromiso de transformar 250.000 plazas de interinos a fijos en un plazo de tres años, hasta el 2020.

Las consecuencias negativas de la temporalidad

Tener una excesiva dependencia de la temporalidad, como ocurre en nuestro país, tiene efectos nocivos directos sobre la productividad, según opinan expertos de la OCDE. Provoca también que la innovación empresarial se quede estancada y que haya un abanico de habilidades limitado dentro de la población activa.

Los trabajadores que tienen contratos temporales perciben una media de salario inferior a aquellos que firmaron un contrato indefinido.