El Consejo de Ministros aprobó el 27 de marzo el Plan Anual de Políticas de Empleo para el año 2018  (PAPE 2018). Con un presupuesto asignado de 5.574.997,05 miles de euros de los cuales 2.018.117,79 miles de euros lo gestionarán las comunidades autónomas, el plan está compuesto por objetivos clave, estratégicos y estructurales para combatir los escollos del empleo a través de programas dirigidos a diferentes colectivos y a mejorar las instituciones dedicadas a tal fin.

Este plan tiene el propósito de servir tanto de itinerario de ruta como de evaluación de los servicios públicos de empleo y la efectividad de los programas que se implementan.

Objetivos clave, estratégicos y estructurales

El PAPE 2018 está diseñado para conseguir objetivos considerados clave, que aglutinan y sintetizan las metas como son la reducción del desempleo, aumentar la activación y reducción de los períodos de desempleo o mejorar la participación de los servicios públicos de empleo como intermediadores entre empleadores y candidatos.

Otros objetivos denominados estratégicos se ocuparán de mejorar la empleabilidad de los jóvenes a través de programas específicos como Garantía Juvenil. Impulsar el empleo como herramienta para la inclusión social dirigido, principalmente, a los desempleados de larga duración y a los mayores de 55 años. Mejorar competencias y facilitar la transición de trabajadores de sectores en declive hacia actividades con mejores oportunidades de empleo.

Por último, el Plan propone objetivos de tipo estructural a través de programas más estables que perduren en el tiempo garantizando un mercado laboral fortalecido. Entre ellos se encuentra la orientación con itinerarios personalizados de inserción en el mercado de trabajo.

La formación, que se orientará tanto hacia los empleados de forma que se mejore la competitividad de las empresas mediante la cualificación de sus plantillas como se dirigirá a la empleabilidad de las personas que necesitan adquirir habilidades y competencias para que sus perfiles profesionales sean competitivos.

Mejorar las oportunidades de empleo en aquellos colectivos con mayores dificultades a través de la contratación. La igualdad de oportunidades con acciones dirigidas a promover la equiparación entre hombres y mujeres en salarios, oportunidades de promoción, conciliación personal y familiar y, por último, un ámbito al que se da especial relevancia como es el emprendimiento bajo el que se desarrollarán programas que potenciarán la iniciativa empresarial con poniendo el acento en la economía digital, la colaborativa o la social.

Plan Anual de Política de Empleo

Los sindicatos señalan falta de perspectiva de género

Todas estas líneas y ejes se materializarán en un total de 620 servicios y programas que quedarán repartidos entre los servicios del Sistema Público de Empleo Estatal (SEPE) y los correspondientes a las comunidades autónomas.

El plan contempla, en la parte final, la evaluación de estos programas mediante indicadores que señalen el éxito o fracaso de cada acción implementada con el fin de establecer una vía de continuidad de cara al futuro. Estos indicadores son los mismos que se utilizan en el Red Europea de Servicios Públicos de Empleo y que forman parte de la Estrategia Española de Activación para el Empleo 2017-2020.

La respuesta de los agentes sociales al Plan no se ha hecho esperar. Para el sindicato UGT, este documento olvida la perspectiva de género, es decir, no tiene en cuenta que las mujeres se encuentran en situación de desigualdad a nivel laboral y que son las peor paradas en el mercado laboral. El documento no presenta los datos desagregados por géneros por lo que esta perspectiva queda invisibilizada. Además, opinan, esta falta de sensibilización se demuestra con el hecho de que la asignación presupuestaria dedicada a implementar políticas que avancen hacia la igualdad de oportunidades es la menos cuantiosa (tan sólo con 966,49 millones de euros).