El estrés es una enfermedad laboral muy extendida que afecta la salud de quienes acuden cada día a su puesto de trabajo. Perjudica muchas parcelas de la vida de la persona, entre otras, su postura. Los trabajadores estresados mantienen una postura más tensa, lo que provoca dolores de espalda y de cuello, y, como consecuencia, de cabeza. Mucha gente ha visto en el pilates su fuente de energía para soportar la jornada diaria.

El propósito de este artículo es que tomes conciencia de este hecho y aportarte unas indicaciones muy generales que pueden ayudarte. Sin embargo, recomendamos que, si te interesa practicar este deporte, acudas a un centro con profesionales capacitados. Te proporcionarán una forma segura de realizar un tipo de ejercicio que, si no se hace adecuadamente, puede lesionarte.

Las malas posturas que acompañan al estrés

Independientemente de que sufras estrés o no, solo con que lleves una vida sedentaria el pilates puede mejorar mucho tu salud. Según expertos en esta disciplina como la prestigiosa Ellie Herman, el sedentarismo conlleva la relajación excesiva de los músculos posturales. Estos son los que se encargan de mantener el cuerpo erguido durante horas.

Cuando permanecemos mucho tiempo sentados, este tipo de músculo deja de trabajar y músculos más pequeños y menos preparados tienen que encargarse de mantener tu espalda, cabeza, hombros… La sobrecarga de este tipo de músculos es la que provoca muchos de los dolores de espalda y de cuello, por ejemplo. Otra de las consecuencias negativas es que los músculos posturales van perdiendo fuerza, lo que afecta a tu postura y la forma de mantenerte en pie durante todo el día.

Si padeces estrés, la tensión de varios de estos músculos va a agravar esta situación. Por ejemplo, se echa la cabeza hacia delante, cuando el pilates recomienda mantenerla en línea con la cadera. Otra recomendación de este deporte es echar los hombros hacia atrás y bajarlos ligeramente. Pero cuando se tiene estrés es frecuente trabajar en tensión y adelantar excesivamente los hombros con respecto a la cadera.

Por otro lado hay una serie de hábitos muy perjudiciales para la salud postural. Si trabajas de pie, no debes bloquear las rodillas, sino mantenerlas ligeramente flexionadas. En caso de que pases horas delante de un escritorio, uno de los músculos posturales, el psoas, sufre la posición de los muslos en un ángulo de 90° con respecto al torso y se acorta, lo que te provocará dolores lumbares. Por este motivo conviene que te levantes con regularidad del asiento y camines un poco o te estires.

Pilates en el trabajo

Algunas recomendaciones básicas de pilates

Como hemos dicho, la práctica del pilates conviene realizarla con monitores especializados, pues puede resultar lesiva si no se lleva a cabo de la manera correcta. Sin embargo, vamos a señalar dos recomendaciones generales que pueden ayudarte en tu jornada diaria:

  • Si trabajas sentado, puedes probar a sustituir la silla por un balón de fitness. Los hay de distintas medidas, debes elegir el que te resulte adecuado a la altura de tu escritorio. El objetivo de esta práctica es que mantengas la pelvis correctamente colocada, que tengas la tensión adecuada en la zona abdominal y que el psoas no esté continuamente contraído. No es necesario que lo emplees durante toda la jornada, puedes hacerlo a intervalos de tiempo. Así evitarás pasar horas en una postura demasiado sedentaria y tensa. Si trabajas en una oficina con varios, puedes sugerir a la empresa que tengan uno o más balones que os podéis ir turnando durante el tiempo que paséis allí.
  • La tendencia a que nuestra cabeza sobresalga hacia delante es muy común. Con el estrés, esta postura se acentúa mucho más. Una forma de corregirla es imaginar que tienes un hilo de oro en la coronilla que tira hacia el cielo. Esta es una imagen a la que recurre mucho el pilates para explicar la postura adecuada. El objetivo es que la cabeza quede justo encima de las caderas.