El networking puede orientarse tanto a personas que buscan diseñar su propia trayectoria profesional y quieren ser más libres a la hora de seleccionar sus colaboradores como a las que están buscando una oportunidad laboral. Construir una buena marca personal tiene que ver con el bagaje profesional pero también con habilidades comunicativas y personales como la asertividad, la constancia o la confianza en uno mismo. Estas habilidades pueden aprenderse y mejorar, pero será imprescindible diseñar una estrategia que sirva de guía para conseguir el propósito.

Tras un evento de networking donde has conocido a personas con intereses comunes llega la hora de organizarse y construir una red donde consigas que se incrementen las oportunidades profesionales.

Habrá casos en los que estés más interesado en la organización o institución que representa alguien que en él como profesional. En otros, se tratará de un referente en la actividad, alguien que se representa a sí mismo y que ha construido su propia marca. Elige una estrategia distinta para cada uno. En el primer caso explora las posibilidades de acceder a la institución, gran parte de las nuevas incorporaciones en las empresas suceden gracias a las recomendaciones de empleados. En el segundo, piensa en la forma en la que podríais colaborar juntos o de qué forma su prescripción sobre tu trabajo podría ser ventajosa para ti.

Organízate tras un evento de networking

Organiza tu red de contactos

A nivel práctico, es necesario que recojas todos los contactos que has conseguido tras el evento en un excel u otra herramienta que te ayude a organizarte. Debe aparecer, de cada contacto, en diferentes columnas, el nombre, la empresa, el cargo o funciones que realiza y una breve descripción del encuentro que tuvisteis, de lo que hablasteis y alguna peculiaridad, intereses o afinidades. Añade sus vías de contacto y redes sociales e interacciona con ellas.

No dejes que pasen más de 24- 48 horas para iniciar el primer contacto. Haz un breve recordatorio que incluya algún detalle de vuestra conversación para asegurarte de que te recuerdan.

Establece una rutina de comunicación en la que se puede desde enviar material, compartir artículos hasta pedir opinión sobre textos relacionados. Fortalece el vínculo pero sin atosigar, una vez cada quince días puede ser un buen ritmo, aunque dependerá de la respuesta que encuentres en el otro. De las personas con las que ha habido magia, con las que intuyas que puede haber una colaboración en un medio plazo fija un objetivo, tener una reunión (un café) más de tú a tú para poder acordar algún trabajo en conjunto.

Si se trata de una contacto con una organización  y muestran interés en lo que puedes ofrecerles no lo dejes pasar, contacta y trata de cerrar una propuesta, de reunión, de opinión sobre el material, de colaboración. Utiliza herramientas para saber si hay un interés real, saber si han pinchado en el enlace que les lleva a tu blog, por ejemplo.

Se proactivo

Participa en conversaciones en redes sociales como LinkedIn o foros profesionales y lanza tu opinión sobre temas candentes, haciendo un uso consecuente con tu forma de verlo pero cuidando de no enturbiar tu imagen. No olvides la repercusión que puede alcanzar. Ten muy presente que se trata de construir oportunidades laborales. Haz una buena gestión de los riesgos de una mala imagen en tus redes sociales.

Mantén una actitud proactiva, ofrece siempre antes que pedir, es una forma de iniciar un proceso de reciprocidad, tú das algo y recibirás algo a cambio. Si escribes, dibujas, diseñas, ofrece una muestra de tu trabajo, dónalo a tu comunidad de intereses. Será una forma de que tu trabajo hable bien de ti. Tu creación llegará más lejos que tu persona con mucha probabilidad. Construir la marca personal tiene que ver con la demostración de tus habilidades y hacer imaginar al otro de qué forma encajarías en un proyecto.

Inscríbete en cursos especializados en los que esté previsto coincidir con las personas cuya trayectoria te parece que puede suponer una buena ocasión para mejorar profesionalmente.

Organiza tu propio evento de networking. Ser anfitrión te dará una gran visibilidad. Encuentra un lugar que puede ser informal o relacionado con una actividad de ocio. Habrá una experiencia común sobre la que hablar para romper el hielo y luego se podrá pasar a conversar sobre vuestra actividad o sector.

Ante un próximo evento prepara bien el encuentro. Llévate tu speech preparado para los nuevos contactos pero aporta novedades a los que ya conoces. Repasa quienes estarán y si hay oportunidad de tener una conversación pregunta qué tal le fue tal cosa y cuenta cómo te fue a ti tal otra.

Medir los tiempos y la escucha

Es también importante saber leer el proceso, guiarte por la intuición y, sobre todo, por la observación. Y para esto es muy necesaria la escucha y aprender manejar la paciencia. Construir una red de contactos supone calibrar los esfuerzos entre dar y recibir y saber ajustar los tiempos. Estas relaciones no tienen por qué tener beneficios en el corto plazo, puede que no sea el momento, pero no dejes que se olviden de ti. Quizás ahora no te necesiten pero si lo hagan en un futuro.

Mantén una actitud de escucha para acertar sobre cuál será el mejor momento. Adelántate a sus necesidades. Escuchar es la mejor estrategia para averiguar qué necesita alguien y poder ofrecérselo.

Evaluación

Lleva un control de todas tus interacciones y analiza cada cierto tiempo si están funcionando. Evaluar es una parte fundamental de la estrategia para poder corregir errores durante el plan, saber si estás alcanzando tu objetivo y, en caso de que no sea así, emplear otras tácticas o explorar nuevas vías.