Las palabras emprendedor y digital parece que son inseparables en los últimos años. La creciente digitalización del mercado laboral permite que los inicios de creación de una empresa sean menos costosos que antaño. Sigue los siguientes puntos y anímate a dar ese paso que parece tan difícil: monta tu negocio digital o aprende a manejarte en este entorno cambiante lleno de nuevas oportunidades.

Innova: tener ideas es gratis.

El primer punto es, sin duda, el más difícil de todos. Crear puede parecer una tarea fácil, pero si tenemos que innovar atendiendo a las necesidades del mercado, la faena se complica. No se trata de crear nuevas necesidades sino de dar solución a aquellas que tenemos de una forma latente.

Aprende a usar las redes sociales.

Crear una estrategia online es un punto básico si queremos triunfar en el entorno digital. El viraje continuo de la táctica o, directamente, la ausencia de ella, no hará más que despistar a tus clientes o potenciales clientes. Rodrigo Miranda, Director General de ISDI define las redes sociales como “un ecosistema en constante ebullición”. Son un canal perfecto para mostrar tu producto o servicio de una forma más cercana que la publicidad convencional. Analiza en cuál encajas y determina la estrategia que mejor encaje con tus objetivos.

Sírvete de tecnología (casi) gratuita.

Montar un negocio online puede ser muy barato si sabemos qué herramientas usar. Montar una web con ciertos sistemas de contenidos como WordPress o Wix es fácil y económico. Cuando tu empresa empiece a rodar podrás invertir más en este ámbito. Si tienes la intención de crear una tienda online o e-commerce no podrás perder de vista otros sistemas como PrestaShop para permitir el pago a través de la web, además de otros recursos para gestionar la financiación de la compañía. Marcelo Royán, cofundador de ISDI y docente de su Master Internet Business recomienda perder el miedo a la tecnología. “No te preocupes, que aquí explicamos la tecnología para no tecnólogos”, afirma refiriéndose al MIB.

Cuida la apariencia del negocio.

Aquí no hablamos de escaparates físicos o de mobiliario. Hablamos de encontrar una simbiosis entre los dos puntos anteriores. Las oficinas de una empresa digital las vemos a través de una pantalla de ordenador. La gratuidad de las redes sociales y de ciertos gestores de contenidos no está reñida con un buen diseño. Ser cutre en el entorno digital es lo peor que le puede pasar a tu empresa y provocará que tus clientes no quieran acercarse (metafóricamente hablando) a tu negocio. Además, los malos comentarios se multiplican exponencialmente a través de la red y pueden llegar a perjudicar tus futuras ventas o contactos con clientes. Repasa lo que dicen de ti otros, gestiónalo y trata de convertir una mala crítica en una oportunidad de negocio.

No olvides a las personas: trabajas con y para ellas.

Los clientes son seres humanos que se sirven de un ordenador para comprar productos o servicios, y aunque el contacto con ellos no sea físico, no debemos perder de vista que se trata de personas. No automatices respuestas y convierte la atención al cliente en una experiencia satisfactoria para los usuarios. Lo mismo pasa con las personas que tienes a tu alrededor: empleados, colaboradores… Son los mejores embajadores de tu marca. Cierto es que, en el comienzo, no podrás pensar en crear una completa estrategia de employer branding, pero conviene no perder de vista estos detalles en el día a día.

Aprende a moverte en el entorno jurídico.

Pude resultar tedioso aprender la legislación, aún más cuando se trata de un entorno cambiante que sigue creándose. Por ello es conveniente (por no decir obligatorio) estar atento a cualquier variación y, cuando sea posible, encargar este trabajo a un profesional del ámbito para que puedas dedicarte íntegramente a la gestión de los puntos anteriores.

Adáptate.

¿Sabías que el algoritmo de Google cambia unas 500 veces al año? Tu negocio debería hacer lo mismo. No se trata de cambios profundos, porque eso significaría que algo va muy mal, sino de pequeñas mudanzas que te permitan mantenerte al día. Si los hábitos de compra cambian, cambia tú también. Si sucede lo propio con la comunicación, adáptate a ello. Simplemente no te estanques y estate muy al día de lo que ocurre a tu alrededor.

 

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