El año pasado 3.115.364 personas cambiaron su lugar de residencia habitual por encontrar un puesto de trabajo lejos de casa. Cifra que supuso un 6,91% más respecto al año anterior, el 2017. Y el porcentaje más alto desde el año 2000, según señala Randstad en un informe sobre movilidad laboral basado en los Datos Básicos de Movilidad ofrecidos por el Servicio de Empleo Público Estatal (SEPE) correspondientes a 2018.

Provincias con mayor movilidad laboral

La agricultura (24,5%) y la construcción (17,2%) son los sectores que mayor movilidad geográfica laboral experimentan tradicionalmente. Aunque es en el sector servicios en el que se aprecia un mayor incremento de contratos en movilidad, con una variación interanual del 8,7%. Pero, ¿de dónde vienen y a dónde van las personas que se mudan para trabajar a otra ciudad?

Las provincias que más vieron marcharse a sus vecinos fueron Ciudad Real y La Rioja. Son los territorios que obtuvieron las tasas de movilidad más elevadas de todo el estado. Esta fórmula muestra el peso que tienen la entrada o la salida de trabajadores en una región determinada sobre la contratación en general. Y puede ser positivo o negativo. En este caso, el número de personas que abandonaron estas provincias para trabajar en otros lugares fue muy cuantioso.

Otras regiones que presentan una alta tasa de movilidad son Madrid y Murcia. Pero en este caso es en positivo, porque la llegada de trabajadores a su territorio es muy elevada.

En cuanto al extranjero, los datos cambian. A la pregunta que se plantea en el Informe Infoempleo Adecco sobre la posibilidad de cambiar de residencia por motivos laborales, siete de cada diez personas responde en positivo. Pero cuando se concreta si lo harían para marchar al extranjero solo el 46,4% responde que sí. La mayoría de ellos se decantan por Estados Unidos y Reino Unido como lugares preferentes para mudarse por trabajo.

Los efectos de la fuga de talento en las pequeñas ciudades

En el periodo de los años 50 a los 80 del siglo pasado se produjo en España un importante éxodo rural. Los jóvenes dejaban los pueblos para trabajar en las ciudades. Era donde se podía prosperar, lugares donde había una alternativa a las escasas oportunidades laborales que ofrecía el mundo rural. Esas ciudades eran las urbes más cercanas a esos pueblos, las capitales de provincia. Con el tiempo, la proliferación de universidades en todas las comunidades propició que la población más joven se formara  para desarrollar posteriormente su profesión contribuyendo a la prosperidad de la zona.

Pero, actualmente, ese flujo de conocimiento está concentrándose en unos pocos núcleos. Se está produciendo un fenómeno de centralización que provoca que la salida de recién titulados hacia la capital u otras ciudades importantes, donde están ubicadas las grandes empresas, deje sin talento esas urbes de tamaño mediano o pequeño. Las comunidades forman a sus jóvenes, pero el mundo profesional les lleva a dejar esas ciudades para desarrollar sus carreras profesionales en Madrid y Barcelona, sobre todo. Una fuga de talento y de recursos importante.

conoce los datos sobre movilidad laboral en España 2019

La movilidad laboral en los dos extremos: alta y baja cualificación

Teniendo esto en cuenta, no es de extrañar que el grupo de directores y gerentes junto con el de técnicos y profesionales científicos e intelectuales tengan las tasas más altas de movilidad, según los datos del SEPE.

Atendiendo a estos datos oficiales, el 60% de la movilidad está representada por los trabajadores con baja cualificación que prestan su servicio en el sector primario junto a los empleados de hostelería, vendedores o los pertenecientes a servicios de protección. Sin embargo, los trabajadores más cualificados son los que tienen un mayor peso sobre la movilidad.

Es decir, aunque el número de personas con baja cualificación que se marchan fuera de su provincia a trabajar es mayor que la de los más cualificados, el porcentaje que representan los más formados que salen tiene un mayor peso respecto a su grupo de cualificación. Representan el 20% frente a los menos cualificados que no llegan al 14%. Esto es lo que los anglosajones denominan efecto drain brain (fuga de cerebros).

Traslado involuntario

Esta situación se centra en personas que no tienen empleo y encuentran un puesto de trabajo fuera de su provincia. Por eso, de forma en principio voluntaria, deciden cambiar de lugar de residencia por razones laborales.

Caso distinto son aquellas personas a las que se les propone un traslado de trabajo a otra ciudad. Es decir, trabajan en una empresa y por diversas razones se les ofrece ir a trabajar a una sede que implica cambiar de provincia. Mantener el puesto de trabajo sería importante, pero quizás no prioritario, por lo que es fundamental que se den las condiciones para que los derechos laborales queden garantizados. Debería cumplirse:

  • Dar el aviso de traslado con, al menos, 30 días.
  • En el caso de que se acepte el traslado, se recibirá una compensación por los gastos que pueda generar al empleado.
  • Si no se acepta, el trabajador puede extinguir la relación laboral y tendrá derecho a 20 días por año trabajado (máximo de 12 mensualidades)
  • Cuando no está de acuerdo con la propuesta, y no se da más opción, se puede llevar a juicio. Si el juzgado encuentra que no hay motivos suficientes para el traslado puede obligar a la reincorporación o, en el caso de que el empresario se negara, podría suponer la extinción del contrato en los términos de despido improcedente.