Miriam Reyes es una joven muy comprometida que ha impulsado un proyecto para el aprendizaje en niños con autismo. El impacto social que ha tenido su propuesta junto con su empeño por ayudar a niños con esta dificultad le ha llevado a recibir hasta 20 premios, entre los que se encuentran el Desafío Mazda o el Premio Nestlé a la Solidaridad, y reconocimientos
tanto internacionales y nacionales, como UNICEF Emprende o el Global Fellow de la International Youth Foundation.

Esta iniciativa tiene su origen en un acontecimiento de tu vida muy concreto. ¿Cómo te das cuenta de que hay una neces010915_083idad real del material que se puede encontrar en la web de Aprendicesvisuales.org?

Nuestra historia comienza cuando diagnosticaron a mi primo José con autismo. Tenía unos 3 años y los psicólogos y profesionales con los que trabajaba nos indicaron que debíamos trabajar con imágenes, con pictogramas, porque los niños con autismo son aprendices visuales.

Fue así como creamos para él un primer cuento con pictogramas, El calzoncillo de José, para que dejara el pañal y aprendiera a ir solo al baño. Con él funcionó muy bien y decidimos compartirlo en Internet. Fue entonces cuando nos escribieron familiares y profesionales de todos los rincones del mundo para darnos las gracias por compartirlo. Nos dimos cuenta de que existía un déficit enorme de este tipo de material y, para dar una respuesta, decidimos fundar Aprendices Visuales.

Los inicios no siempre son fáciles; por lo general, se requiere una inversión inicial. ¿De qué forma conseguís recursos y sacar adelante el proyecto?

Aprendices Visuales es un proyecto sin ánimo de lucro, una iniciativa en la que siempre prima la misión social. El primer apoyo económico fue de particulares que nos hicieron donaciones y de algunos premios, lo que supuso un impulso en el inicio; pero sobre todo, contamos con una gran inversión de capital humano. Muchas personas se sumaron de forma altruista al proyecto, ofreciendo parte de su tiempo en lo que mejor sabían hacer, y ha sido gracias a todos esos granitos de arena que hoy Aprendices Visuales es una realidad y sigue creciendo.

La colección cuenta con el asesoramiento de expertos, ¿cómo los convencisteis para que se implicaran en el proceso?

Desde el principio contamos con el apoyo de Autismo Cádiz y ASIQUIPU en Barbate, que son las dos organizaciones que conocíamos de primera mano. Poco a poco, fuimos contactando con otras organizaciones como Autismo Sevilla, que también nos ha apoyado desde los inicios en todo lo que necesitábamos.

Poco a poco, hemos ido creando una relación con las más de 80 asociaciones especializadas en autismo que existen en España. Nosotros siempre hemos trabajado para reforzar el tejido ya existente, para ofrecerle a estas asociaciones materiales y herramientas para ejercitar con sus pequeños, y la acogida siempre ha sido muy buena.

El pasado noviembre os invitaron a asistir a la XV Cumbre Mundial de los Premios Nobel de la Paz. ¿Qué valor aportan los reconocimientos que ha recibido la iniciativa y cómo os ayudan en la difusión?

Amélie y yo tuvimos la oportunidad única de asistir a la Cumbre Mundial de los Premios Nobel de la Paz. Poder cenar con el Presidente de Klerk o hablar con Tawakkol Karman son experiencias que nunca olvidaremos y que nos dan una visión más amplia de todo el trabajo que queda por hacer. Además, es una experiencia que nos llena de energía para seguir trabajando.

Cada uno de los premios y reconocimientos ha significado para nosotras un impulso para conseguir nuestros objetivos. Por ejemplo, el Premio Desafío Mazda ha sido muy importante para continuar nuestra difusión y poder alcanzar más familias que utilizan nuestros cuentos y conseguir una mayor sensibilización entre la población en general.

En Aprendices Visuales, además de poner a disposición material para el aprendizaje, hacéis una campaña activa de visualización a través de exposiciones y habéis editado un documental. ¿Cuál es vuestro reto para el futuro del proyecto?

Actualmente, lo estamos internacionalizando. Nos encontramos en proceso de traducir a seis idiomas nuestra web www.aprendicesvisuales.org y los veinte cuentos que tenemos publicados. El objetivo es alcanzar el millón de lecturas de nuestros cuentos en 2016.

Paralelamente, estamos detectando otras necesidades que existen y desarrollando nuevas ideas que nos ayuden a alcanzar nuestra visión, crear un mundo donde los niños con autismo puedan desarrollar al máximo su potencial.

 

Fotos: Christian Colmenero Martín.