A unos más y a otros menos nos cuesta ir a trabajar. La exposición al estrés, el carácter obligatorio o el simple hecho de madrugar pueden generar cierto rechazo al puesto de trabajo. Pero cuando las reticencias van más allá y no se logra hacer desaparecer esa sensación de repulsa, es más, esta aumenta y supone un impedimento serio en el día a día podríamos estar enfrentándonos ante un caso de ergofobia u odio al trabajo.

El ergofobia está considerada una fobia específica, es decir un temor desmedido e irracional hacia una situación, objeto, animal, etc. En el caso concreto de la ergofobia es el miedo a acudir al puesto de trabajo y todo lo que esto conlleva. Un estado que el propio afectado reconoce como irracional y que se siente incapaz de afrontar.

¿Qué circunstancias pueden provocar ergofobia?

Las causas que desencadenan una ergofobia pueden ser directas, motivadas por una experiencia traumática que se haya sufrido en el trabajo o indirectas a través del relato de otra persona sobre una situación negativa trabajando. Aunque lo habitual es que el desencadenante sea una vivencia con un fuerte impacto emocional negativo.

En muchos casos puede ser consecuencia de una baja autoestima que provoca una falta de confianza en las propias capacidades para afrontar las tareas cotidianas del puesto de trabajo. O puede desencadenarse debido al temor a algo muy concreto como puede ser tener que hacer presentaciones o sentir pánico ante la idea de ser rechazado por el resto de personas.

El problema de las fobias en general es que provocan la evitación del objeto al que se teme. La repulsión a determinados insectos o animales no tienen consecuencias tan graves en el día a día porque las probabilidades de tener que enfrentarse a la situación son menores. Pero en el caso de la ergofobia los inconvenientes que pueden desencadenar son mucho más graves cuando el trastorno se alarga mucho en el tiempo, por la falta de recursos que supondrá no poder acudir a un trabajo con normalidad.

Miedo al trabajo o ergofobia

Síntomas que padecen las personas afectadas por ergofobia

La sintomatología pasa por experimentar sensaciones de inquietud, miedo irracional y pensamientos catastróficos relacionados con el puesto de trabajo o las circunstancias que lo rodean acompañados a nivel físico por sudoración, latido rápido del corazón, algo común en todas las fobias cuando se enfrentan al objeto o estímulo amenazante.

Genera, además, problemas de atención y concentración y, como consecuencia, de pérdida de memoria. Se produce una gran susceptibilidad ante las críticas así como sentimientos de culpa excesivos que llevan a asumir errores que no se han cometido.

Suele tener una duración mínima de seis meses y es bastante común que se combine con el miedo irracional a otras situaciones.

Tratamiento de la ergofobia

Los especialistas aconsejan acudir a psicoterapia para combatir este considerado trastorno de ansiedad. Normalmente las fobias se tratan con terapia cognitivo-conductual, a través de la exposición gradual mediante técnicas de prevención de respuesta que dotan a la persona afectada de herramientas para controlar la ansiedad  y se han demostrado altamente eficaces para eliminar este trastorno. Se puede acompañar de mindfulness.