La prolongación de los horarios no afecta igual a los profesionales más acomodados y con mejores puestos que a aquellos con dificultades para llegar a fin de mes. La Agencia de Salud Pública de Barcelona (ASPB) ha demostrado en sendos estudios que la obligación de prolongar la jornada en un contexto de dificultades económicas se asocia a un amplio abanico de trastornos para la salud: ansiedad, depresión, hipertensión arterial, tabaquismo, falta de ejercicio físico… «Nosotros vimos que las jornadas largas no tenían impacto en la salud de los hombres con trabajos cualificados», afirma Lucía Artazcoz, de la ASPB.