Según un informe de Asempleo, España es el tercer país europeo en la escala donde la economía sumergida tiene mayor peso sobre el PIB, en concreto representa un 20% del Producto Interior Bruto. Se calcula que en estos momentos hay más de 4 millones de empleos ocultos en nuestro país, es decir, no declarados. En dinero, esto supone alrededor de 240.000 millones de euros que no siguen los cauces legales.

Los años de crisis están siendo devastadores para el mundo laboral. La necesidad de encontrar una forma de subsistir hace que se acepten condiciones que no respetan los derechos de los trabajadores. El empleo se vuelve mucho más vulnerable y prolifera el trabajo en negro, una forma de salir del apuro en el momento, pero que no puede sostenerse en el tiempo y que genera una situación completamente inestable. Este panorama tan precario es el que, según Asempleo, ha permitido que se multiplique la economía sumergida hasta los límites actuales.

Las personas que se encuentran en paro, por un lado, y los jóvenes entre 15 y 35 años que completan su sueldo realizando una actividad no declarada, son los dos perfiles típicos de los que trabajan en economía sumergida.

Formas de reducir la economía sumergida

Una medida que los que han elaborado el estudio contemplan como necesaria es revisar las condiciones de los contratos temporales ¿responden realmente a una necesidad temporal por parte de las empresas o bien cubren necesidades permanentes? La tasa de contratos temporales es muy alta en España y esto genera un tipo de empleo demasiado vulnerable. El estudio señala la flexibilización, y no la temporalidad, del empleo como una vía para garantizar mayor estabilidad, y responder al mismo tiempo a las necesidades de las empresas. Además, sería la manera de hacer aflorar bolsas de trabajo irregular.

Las herramientas que se han puesto en marcha para detectar el empleo sumergido, como el Plan Nacional de lucha contra el empleo irregular y las inspecciones dedicadas a localizarlo están dando sus frutos, según analiza Asempleo. Este es otro factor que conviene reforzar para conseguir reducir la economía sumergida.

Por último, desde Asempleo han calculado el impacto que tendría que se aumentara la participación de las intermediadoras laborales. Si se ampliase la colaboración de las ETT, que ahora se cifra en un 0,5%, a un 1,75%, se conseguiría reducir un punto porcentual la economía sumergida con respecto al PIB. Esto supondría una recaudación de hasta 3.300 millones de euros.

Estas son algunas de las claves que ha puesto de relieve el Informe sobre Empleo Irregular en España con el fin de visibilizar los nichos laborales que actualmente se encuentran ocultos, y que pueden convertirse en empleo estable si empiezan a adoptarse las medidas necesarias.