Está claro que los videojuegos atrapan la atención y todos los sentidos de los chavales y también de los más peques. Si hay una pantalla de por medio, captas su interés de inmediato. Esta reacción puede utilizarse en beneficio del aprendizaje de las materias que se dan en el aula. Ya se pueden crear videojuegos sobre los contenidos de la materia que se esté dando en clase. Además, con esta forma de entretenimiento se desarrollan habilidades que sería complicado adquirir en la vida real.

Desde su nacimiento, los videojuegos siempre han tenido fama de ser un pasatiempo que engancha demasiado. Con el ánimo de seguir conquistando a los jugadores y ganarse también la confianza de sus padres, fueron apareciendo las propuestas más educativas y constructivas. Así surgieron los videojuegos en los que se pueden recrear micromundos para simular determinadas situaciones a las que hay que tratar de buscar solución y entornos donde para avanzar hay que demostrar que se ha adquirido una habilidad o conocimiento.

Dos propuestas prácticas

Hay varias aplicaciones que te permiten diseñar contenidos en forma de videojuego. Te vamos a hablar de dos de ellas para que te hagas una idea del tipo de conocimientos que se pueden adaptar a esta herramienta y los resultados que se pueden conseguir en el aula:

  • eAdventure: Se trata de una aplicación gratuita que se puede emplear sin necesidad de estar conectado. Puedes crear un videojuego fácilmente e integrar imágenes, vídeos y texto de una manera interactiva. Durante la feria de SIMO Educación, tuvimos oportunidad de conocer un caso real de aplicación en el aula de la mano de Luis Solano, que había creado el videojuego “Somos naturaleza” y había llevado a cabo un estudio de caso. Se evaluó del mismo contenido a dos grupos de alumnos, en uno se les había instruido con el método tradicional y en otro a través del videojuego. El resultado en ambos grupos fue muy similar; sin embargo, los que jugaron al videojuego emplearon menos sesiones para asimilar el contenido.
  • Minecraft: Tiene la pega de que es de pago, pero puede suponer un gasto asumible para un centro. Este videojuego te permite recrear y construir escenarios. Además, se le puede añadir contenido interactivo. El desarrollo de habilidades transversales está asegurado: ¿quién puede levantar una catedral con todos sus elementos?: con esta aplicación se puede. Y ya no solo reconstruir una catedral que exista, sino que el alumno puede crear la suya propia a partir del conocimiento de los elementos de que se compone. Quien dice una catedral dice un templo griego, una selva o una pieza de un choche. Por otro lado, se puede reconstruir una población o cualquier tipo de hábitat y asignar funciones, con lo que se potencia y reafirma el trabajo colaborativo.

Entornos ya creados

Hay muchas otras aplicaciones ya diseñadas para poder emplear en el aula sin necesidad de darte el trabajo de elaborar el contenido. Estas son tres ventajas de emplear videojuegos en clase:

  • Aumenta la motivación del aula.
  • Pone al alumno en un papel activo sobre los contenidos que aprende.
  • Se puede evaluar el resultado y la evolución con una herramienta de medición precisa y automática.

Para facilitar la búsqueda de este tipo de aplicaciones y asegurarte de que encuentras la adecuada a al edad del alumnado, puedes consultar el portal de Smile and Learn que tiene una amplia biblioteca con aplicaciones seleccionadas bajo un criterio psicopedagógico.

Si después de mucho trastear, consigues picarte con el diseño de herramientas educativas prácticas y divertidas, puedes aumentar la sofisticación de las aplicaciones si adquieres formación específica en la creación de videojuegos.