Siempre ha habido una cierta tendencia por parte de los estudiantes a imaginarse trabajando en un puesto de empleo seguro. El objetivo ha sido que te contratara el Estado o, si no, que lo hiciera una multinacional. Los años de crisis no han hecho más que confirmar este deseo; sin embargo, la introducción del emprendimiento en la universidad ya ha empezado a calar. Entre los estudiantes de hoy en día más del 25% tiene la intención de emprender.

Esta afirmación se apoya en la Radiografía de la universidad española: liderazgo emprendedor e innovación en la universidad española. Se trata de un estudio de ámbito estatal en el que han participado alumnos de educación superior de FP, grado, máster y doctorado. Se ha entrevistado a más de 8.500 estudiantes entre enero y marzo de 2016 para realizarlo. Lo ha llevado a cabo la empresa demoscópica GAD3 en colaboración con la Fundación AXA por encargo de la red Educa 2020.

Los avances de la introducción del emprendimiento

La adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior, en su día conocido como el Plan Bolonia, requería que se impartiera de manera transversal una competencia en todos los planes de estudio: el emprendimiento. Ahora se están empezando a ver los resultados de esta medida educativa.

Un dato llamativo es que no se puede decir que haya diferencias significativas en la voluntad de emprender entre un estudiante de ingeniería y arquitectura y uno de arte y humanidades, por ejemplo. Los primeros son los que más lo tienen en mente, representan casi un tercio de los que tienen pensado crear su propia empresa en los próximos años. Le siguen en intención emprendedora los de la rama de ciencias sociales y jurídicas (28,5% del total) y después los de arte y humanidades (24,8%). Los que menos se lo plantean son los de ciencias, y aún así representan más del 19% del total. En conjunto, el 26,8% de los estudiantes tienen el propósito de emprender.

A la hora de valorar la dificultad de montar una empresa, la principal dificultad que preocupa a los estudiantes es la falta de financiación: más de tres cuartas partes del alumnado encuestado piensa que este es el obstáculo fundamental. Otros factores, como la falta de conocimientos, son secundarios; solo preocupa a uno de cada cinco estudiantes.

Lo que más valoran de su expectativas laborales

Lo que más motiva a los estudiantes de hoy en día a la hora de trabajar es dedicarse a una ocupación que les guste. Le sigue de cerca trabajar en algo relacionado con los estudios y «hacer realidad un sueño o una idea personal». Esto evidencia que dedicarse a lo que uno le llena es algo que tiene muy claro esta generación. También se refleja cómo sigue siendo importante para ellos tener un puesto de trabajo asegurado.

Y solo después de estas expectativas, se encuentra la del nivel salarial y otras como tener independencia, poner en juego todas las capacidades o tener capacidad para tomar decisiones. No le dan una relevancia especial a ser sus propios jefes o bien a tener una autoridad por encima. Los millenials respetan los conocimientos y la credibilidad antes que la posición jerárquica.

No sabemos cuánto ha influido la idea de emprendimiento que se les ha inculcado en los planes de estudio o si ha sido que los tiempos han cambiado y la tecnología pone más fácil la creación de una empresa, tal como señaló Michavila, responsable de GAD3, en la presentación del informe. El hecho es que los jóvenes de hoy en día tienen una voluntad de emprender más desarrollada.