En España, el porcentaje de trabajadores que consiguen empleo a través de los servicios de empleo público (SEPE, antiguo INEM) es de tan solo el 1,8%. En otros países europeos, como Suecia, Finlandia o Dinamarca, este porcentaje llega aumentar más de diez puntos, según datos la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Tal como apuntan las estadísticas de este mismo organismo, España es uno de los países que más gasta en políticas pasivas de empleo dentro de la UE. Hasta cuatro veces por encima de lo que destina a políticas activas. Esto significa que su actividad principal es la de gestionar las prestaciones de subsidios y llevar un control de los demandantes de empleo.

Como es uno de los países con más paro de este entorno, es normal que tenga que dedicar una partida mayor a las prestaciones. Sin embargo, se dejan de lado la intermediación laboral entre la empresa y el trabajador y potenciar la empleabilidad de este a través de programas de formación e itinerarios de acompañamiento en la reinserción laboral. Estas medidas son fundamentales para tratar de mitigar la situación.

servicios de empleo públicos

Los servicios de empleo público que más invierten en políticas activas

Entre los países que mayor inversión realizan en políticas activas de empleo se encuentran Dinamarca, Países Bajos, Finlandia y Francia. Estas son algunas claves de su éxito, según se expone en un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo, la Asociación Mundial de Servicios Públicos de Empleo y la OCDE, El mundo de los servicios públicos de empleo:

  • En Francia los desempleados tienen acceso on-line a las vacantes que se encuentran publicadas en las oficinas locales y disponen de un perfil que pueden modificar. Hay gestores de colocación que realizan entrevistas de trabajo, preseleccionan a los candidatos y orientan en el itinerario del cada desempleado. Además, organizan actividades como ferias de empleo o asesoramiento a empresas en casos de crisis. La capacitación queda respaldada por programas de formación.
  • En los Países Bajos, el solicitante de empleo también dispone de un listado de vacantes que puede consultar on-line y administrar su perfil una vez está registrado. Los empleadores tienen acceso directo al banco de datos de desempleados y pueden contactar con ellos. Aunque también pueden contactarlos a través de los servicios locales, que actúan como intermediarios realizando entrevistas y preselecciones. De estos servicios se encargan, asimismo, agencias externas autorizadas. De hecho, las personas con problemas especiales de empleabilidad se derivan a este tipo de entidades. Los solicitantes disponen de programas de formación continua para mejorar su capacitación.
  • En Finlandia también se publican las vacantes on-line, pero el perfil del solicitante de empleo se realiza junto con una evaluación de los gestores de colocación de los servicios de empleo. Se proyectan planes de acción individual para definir metas y estrategias en la búsqueda de empleo. Los empleadores tienen acceso a los datos de contacto de los desempleados vía telefónica o por Internet. Los gestores de colocación no solo realizan entrevistas y preseleccionan, sino que pueden proporcionar información además sobre grupos de solicitantes adecuados a las compañías. Aparte de ferias de empleo, se realizan visitas a empresas y ramas seleccionadas.

Mención aparte merece el sistema de flexeguridad danés, que ha servido de modelo para otros países. Lo revisamos en el siguiente apartado.

La flexiguridad de Dinamarca a debate

Dinamarca es uno de los países que dedica más presupuesto a políticas activas que a pasivas en la partida destinada a servicios de empleo públicos. El modelo de éxito que ha puesto en práctica combina una flexibilidad en las contrataciones y despidos cercana al despido libre con potentes medidas de protección social a los desempleados. Desde que se pusiera en marcha en los años noventa, sus logros han sido tan notorios que ha servido de prototipo para las políticas de empleo que se practican en otros Estados.

Las críticas a la importación de este modelo giran en torno a la estabilidad del país donde pretenda implantarse. Según señalan M.P. Martín, A. Serrano y F.J. Tovar en su artículo La noción de flexiguridad como la reconciliación de lo irreconciliable, en Dinamarca hay una fuerte cohesión social fundamentada en un largo proceso histórico. Detrás de esta cohesión habría unas condiciones reforzadas (negociación colectiva, alta fiscalidad, alta participación del Estado en medidas sociales…) que permitirían la representación equilibrada de todas las partes.

Sin esta estabilidad, la fexeguridad dejaría de ser una relación equilibrada de fuerzas y perdería su eficacia en detrimento de una de las partes, muy probablemente la que representa a los trabajadores.

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