Da igual que seas estudiante o que estés trabajando. Estoy seguro que la maldita costumbre de procrastinar o la no menos perjudicial de dejar todo para el último momento -tan extendidas ambas- más de una vez te han obligado a trabajar durante toda la noche para terminar a tiempo una tarea importante o para estudiar toda la materia que entraba para ese examen. Pues bien, seguramente te interese saber que pasar la noche en blanco somete tanto al cuerpo como al cerebro a una tensión fuera de lo normal. Y si lo haces regularmente te puede acabar pasando factura.

A continuación te contamos cómo castigamos cuerpo y mente cuando no dormimos lo suficiente (o directamente no dormimos nada en absoluto) y las consecuencias que tiene.

Pasar la noche en blanco te estresará quieras o no en distintos momentos del día siguiente. La razón científica es evidente. Cuando no dormimos, nuestros niveles de cortisol aumentan. A esta hormona también se le conoce como “la hormona del estrés”. Huelga ninguna explicación mayor.

En el cuerpo humano hay dos hormonas que regulan el apetito. Son la leptina y la grelina. A menos leptina, tenemos más hambre y ansiedad. A más grelina, el cerebro volverá a lanzar de nuevo más señales de hambre. Y precisamente cuando no dormimos producimos menos de la primera molécula y más de la segunda. Además se ha comprobado científicamente que después de una noche de poco sueño, aumenta el índice de masa corporal de una persona.

La privación del sueño afecta a los lóbulos frontales del cerebro frenando su actividad y las comunicaciones que transmite. Eso se traduce en una pérdida de la capacidad de concentración. Se ha comprobado científicamente que después de una noche trabajando las personas pueden hacer al día siguiente un trabajo rápido ó preciso. Pero no tienen suficiente capacidad de concentración para ser rápidos y precisos al mismo tiempo.

A través del lóbulo frontal del cerebro se relaciona el espacio donde almacenamos temporalmente la información verbal que llega a través de nuestros oídos y la información visual que percibimos. Estas parcelas del lóbulo frontal están conectadas, y esas conexiones dejan de funcionar cuando no dormimos lo suficiente. Lo que nos vuelve torpes. Es muy probable que después de una noche en blanco te cueste más recordar algo que te han dicho porque tu memoria verbal estará bajo mínimos. Igualmente la capacidad que tenemos para reconocer los rostros de los otros se verá mermada. Si no has dormido en toda la noche es probable que te cruces con alguna persona por la calle al día siguiente y seas incapaz de reconocerla rápidamente.

Cuando dormimos poco determinadas partes del cerebro aumentan. Son lugares que se asocian con la depresión o la irritabilidad. Es más difícil por tanto regular en esas circunstancias nuestras emociones. Todo lo magnificamos y el mal humor nos invade.

La falta de sueño además podría aumentar los niveles de azúcar en la sangre al disminuir la producción de insulina, lo que para una persona aquejada de diabetes puede ser fatal. También puede provocar en períodos largos enfermedades cardiovasculares. E incluso puede deteriorar nuestro sistema inmunológico y hacernos más vulnerables.

Imagen: Unidad del Sueño Clínica Vistahermosa

>>> Si te gusta este tema es posible que te interese ver los cursos relacionados con este asunto que tenemos dentro del área de Cursos sobre Salud y Servicios Sociosanitarios.