El último informe realizado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ha arrojado algunas conclusiones sorprendentes en materia de educación. La semana pasada os contábamos como la formación universitaria y profesional puede suponer una barrera de protección frente al desempleo. Aunque lo cierto, es que no se trata del único resultado interesante que recoge el estudio.

Según el Education at a Glance – Panorama de la Educación 2014, los profesores españoles cobran de media 1.500 dólares estadounidenses más que el resto de países de la UE y la OCDE. No obstante, al contrario de lo que cabría esperar, los sueldos no mejoran conforme aumenta su experiencia. En Luxemburgo, uno de los países mejor posicionados en la tabla, los salarios se ven duplicados en tan solo 15 años, cifras que alcanzan cerca 60.000 dólares más al final de su carrera. En España, en cambio, a penas se produce un aumento total de 20.000 dólares.

Pero no es el único aspecto donde España marca la diferencia. Los salarios de los docentes también son más altos que el de los trabajadores con un nivel de estudios similar. Por ejemplo, en 2012, un profesor de educación secundaria ganaba un 30% más que un trabajador con formación terciaria, mientras que el salario de un profesor de Infantil o Primaria era un 20% superior. En el resto de países de la OCDE ocurre justo lo contrario: el salario medio de los docentes, sea cual sea el nivel educativo, es inferior al de los trabajadores con educación universitaria o formación profesional superior.

También existen diferencias en materia de inversión. Mientras que España destina 9.285 dólares al año de gasto público por alumno, en la OCDE y UE las cifras se estancan en 8.913 dólares. En este aspecto hay que tener en cuenta tres factores determinantes: el salario de los profesores españoles, muy superior al de media europea; los años de escolaridad, debido a las repeticiones; y el ratio alumno-profesor, con una proporción de 10,6 frente al 11,4 de la UE.

En cuanto a inversión privada, España se queda en la retaguardia. Los países de la OCDE tienen una inversión en instituciones de educación terciaria casi nueve puntos superior a la española (22,5% frente al 30,8%).

Lo que el estudio demuestra es que, pese al esfuerzo inversor por reducir el abandono escolar y mejorar la capacitación de los estudiantes, aún queda mucho trabajo en materia de competencia y formación si queremos alcanzar a nuestros vecinos europeos.