Los desempleados españoles no quieren estar parados. El emprendimiento está muy bien visto y valorado en estos tiempos. Por eso, seis de cada diez españoles sin trabajo tienen la ilusión de emprender su propio negocio, de ser sus propios jefes. Esa cifra se incrementa si los parados tienen formación universitaria. E incluso muchos jóvenes con trabajo se plantean la posibilidad de emprender, por diversas razones: ser sus propios jefes, ponerse los horarios ellos mismos, vivir la experiencia, ganar más dinero… Pero este camino que quieren tomar a veces está lleno de baches que convierten sus ilusiones e ideas en un “quiero y no puedo”. ¿Qué frena a los españoles para ser emprendedores?

1. Falta de dinero y crédito: más de la mitad de la gente ve en la falta de dinero para emprender el obstáculo insalvable que hace naufragar sus ilusiones. Esta circunstancia, unida a que las perspectivas de reactivación del crédito no son muy altas y la concesión de un préstamo parece imposible en estos tiempos, termina empujando a muchos proyectos a acabar en el baúl de los recuerdos.

2. Trámites interminables: darse de alta en el Censo de Actividades económicas, elegir régimen fiscal diez días antes de empezar, tramitar el alta en el IAE (Impuesto de Actividades Económicas), licencias de apertura, instalaciones y/o actividad… Papeles, papeles y más papeles que en la mayoría de los casos no sabemos cómo tramitar, con plazos que se cumplen y se nos pasan. Eso, sin contar la cuota mensual sólo por empezar a trabajar. ¡Qué complicado es hacer las cosas como deben ser!

3. Falta de formación e información: muchos aspirantes a emprendedores, el 20%, reconocen no estar preparados para poder iniciar la aventura del emprendimiento, lo que se convierte en una barrera para ellos. Además, la falta de información hace que los emprendedores desconozcan en muchas ocasiones las posibilidades de financiación, ayudas y herramientas que tienen a su disposición.

4. Miedo al fracaso: la realidad es muy dura, y si, complicándola, nos creamos barreras inexistentes que nos impidan llegar al éxito, el emprender puede convertirse en una misión imposible. Ocho de cada diez personas que quieren emprender dudan de que su empresa vaya a tener éxito, y la mitad de la gente tiene miedo, pánico al fracaso. Además, conseguir clientes se ve como una barrera más difícil de superar que conseguir inversores que confíen en la idea. Así que hay que quitarse los complejos y tener presente que, aunque lo normal es fracasar, todo es posible, y hay que lanzarse a la piscina a conseguirlo.

Aunque para algunos la falta de vacaciones remuneradas y los problemas que pueden surgir al caer enfermo también se contemplan como barreras, son los menos. Y, excepto el miedo al fracaso, que es cuestión personal de cada uno, estos indicadores manifiestan que aún se puede hacer mucho desde la Administración para facilitar el emprendimiento de los desempleados españoles.

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El concierto burocrático (Flickr) con licencia CC de David